viernes, 02 diciembre 2022

La banca de inversión apuesta contra el Gobierno en su guerra contra Endesa e Iberdrola

La súbita subida del precio de la luz, hasta valores históricos, desencadenó un movimiento desesperado por parte del Gobierno de España. Así, el ejecutivo puso en marcha su maquinaria de asesores para atacar los llamados beneficios caídos del cielo (windfall). Una medida que busca recuperar las ganancias extras que obtienen las eléctricas de utilizar energías que no desprenden CO2, como la hidráulica o la nuclear, pero que se cobran como si lo hiciesen. Al final, de salir adelante la regulación supondría un duro golpe principalmente para Endesa e Iberdrola.

Así, las diferentes estimaciones colocan a la compañía controlada por la italiana Enel como la más golpeada. En concreto, el diseño inicial de la regulación por parte del Gobierno podría tumbar «en un 11%» el beneficio de Endesa durante los dos próximos años, tanto en 2022 como en 2023. Por su parte, el golpe en las ganancias de Iberdrola para ambos periodos podría alcanzar el 5%. Todo ello, siempre y cuando «no se produzcan retrasos o diluciones importantes en el borrador de la legislación».

Pero en ese mismo punto en el que los analistas difieren. Además, con fuerza. Y es que si bien los análisis del impacto se sitúan en el 11%, para Endesa, y para el 5%, en Iberdrola, el consenso de expertos apenas han reducido sus estimaciones de beneficios para el 2022 y el 2023 en un 4% y en un 1%, respectivamente. Una prueba de que la banca de inversión, las firmas que siguen la evolución de dichos valores, confían en que la propuesta del Gobierno o se archivará o, en el peor de los casos, se diluirá.

LOS ALTOS PRECIOS SE MANTENDRÁN TODO EL AÑO

«Es probable que el consenso esté subestimando el impacto en las ganancias de las firmas eléctricas españolas por la propuesta de recuperación de las ganancias ‘inesperadas'», advierte un informe interno de Bloomberg. Para los analistas del gigante de la información económica eso se está produciendo por dos razones: la primera (ya comentada), es que la banca de inversión «asume que dicha propuesta de imposición monetaria se archivará o se diluirá significativamente».

La segunda es que será parcialmente compensada «por los precios de la energía más altos en comparación con los contemplados en los distintos planes estratégicos de cada compañía». Así, al ser más elevados las ganancias se presuponen más grandes de las previstas y también explicaría porque el consenso no refleja la fuerte caída que podría producir la nueva normativa en la que trabaja el Gobierno de España.

De hecho, los precios para los últimos dos trimestres de 2021, medidos a través de los futuros, se están girando nuevamente al alza. El principal culpable es el precio del gas, que en la actualidad está marcando máximos históricos y podría seguir así muchos meses más, al ser un sistema marginalista (la última energía en entrar al sistema marca el precio) y necesitar dicha materia prima para compensar la enorme demanda actual.

ENDESA E IBERDROLA, A LA BAJA EN BOLSA

A pesar de que el consenso de analistas no ha reflejado en sus informes el impacto de la medida, en el terreno bursátil si se ha producido una rebaja importante. Además, siguiendo la misma lógica del análisis del hachazo que recibiría cada eléctrica. Así, en el último mes las acciones de Endesa han caído un 10%, mientras que las de Iberdrola lo han hecho entorno al 7%.

Un desplome que corta el rally al alza que mantenían ambas desde comienzos de año, incluso también durante periodos anteriores, al que han ayudado también otros percances ajenos a la medida propuesta por el Gobierno. En el caso de Iberdrola, la imputación de su presidente, José Ignacio Sánchez Galán, ha supuesto un golpe de efecto para la compañía. Así, durante los últimos días se ha coqueteado con una posible salida para poder contentar a los fondos que invierten con criterios ESG. Aunque por el momento no ha habido reacciones más allá de la ratificación del salmantino en su cargo por parte del Consejo.

En el caso de Endesa, uno de los efectos a la baja que ha sufrido últimamente ha sido el pago del dividendo. Un hecho menos perturbador, pero que suele ser sinónimos de caídas en la cotización de todas las empresas. Al fin y al cabo, los títulos tienden a compensar ese pago y ajustarse a un nuevo precio más bajo que, además, se produjo este miércoles 30 de junio.

En definitiva, los inversores y los analistas siguen manteniendo su confianza en las eléctricas españolas. El leve retroceso experimentado, frente al crecimiento anterior, y la poca repercusión sobre las estimaciones del consenso vuelven a poner de manifiesto que en el mundo real las cosas son más difícil, y sobretodo diferentes, a lo que quieren hacer ver los creadores de los discursos políticos.

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