lunes, 08 agosto 2022

Microchips: oportunidad de inversión ante la escasez global

Es un hecho que el consumo de dispositivos tecnológicos provocado por la pandemia aceleró en 2020 la transformación digital de la economía mundial, haciendo que  aumentaran las ventas de nuevos sistemas electrónicos y, sobre todo, creando una alta demanda en el mercado de chips y un desequilibrio entre la oferta y la demanda, que continúa a día de hoy.

Lo que ha supuesto graves problemas de escasez para ciertos sectores industriales necesitados de estos componentes electrónicos (fundamentalmente el de la automoción), también ha traído consigo un mercado pujante para los inversores.

Sin duda, los microchips son una de las apuestas predominantes entre los inversores en tecnología, puesto que se trata de un sector bursátil con una fuerte y sostenida demanda de cara al medio y largo plazo. Esto se debe, entre otros factores, al impulso del coche eléctrico en esta era de transición ecológica o a la tecnología empleada para el internet de las cosas liderada por el 5G.

Además, los actuales problemas de capacidad para abastecer producidos por la alta demanda contribuyen a que se den correcciones en la bolsa que pueden ser vistas como oportunidad de compra para los inversores.

Pero, ¿qué son exactamente estos componentes y por qué son tan importantes? Se trata los denominados semiconductores o circuitos integrados (CI) y están formados por una serie de circuitos electrónicos impresos en un material conductor, generalmente silicio, formando un cubo de pocos milímetros de superficie. Su uso es bastante amplio para la fabricación de productos y bienes de carácter tecnológico, siendo los dispositivos móviles, ordenadores, televisiones, consolas y automóviles los que más necesitan de ellos para su funcionamiento.

Desde el año pasado la demanda de chips no ha dejado de crecer y las principales compañías tecnológicas y de automoción se enfrentan a un problema de desabastecimiento que se puede prolongar hasta finales de 2022. De hecho, en 2020 la demanda aumentó del 10% al 13% de crecimiento en comparación con 2019 y este año sigue la tendencia al alza.

Así lo confirma la consultora IC Insights, que asegura que la demanda de microchips puede aumentar hasta un 19% este 2021. Sin embargo sus analistas especializados en semiconductores  avisan de que es “un pronóstico bastante conservador” y esta cifra podría quedarse corta. En este sentido, se prevé que el crecimiento en el mercado global de consumo de bienes electrónicos siga esta tendencia anual creciente hasta 2026.

CRISIS GLOBAL HASTA FINALES DE 2022

La otra cara de la moneda es que el desequilibrio entre la demanda de chips y la insuficiente oferta está provocando una debacle en las cadenas de suministros de múltiples sectores a nivel mundial. Algunos de los principales fabricantes como Intel, IBM o Nvidia reconocen que la situación no comenzará a normalizarse mínimo hasta 2022.

De la misma manera lo confirma un estudio elaborado por la consultora Bain & Company, en el que se asegura que pese a las grandes inversiones que se han anunciado y al apoyo institucional, las opciones para resolver el desabastecimiento a corto plazo son “muy limitadas”.

En este sentido, la consultora señala que serán necesarios miles de millones de euros para superar esta crisis y que esto no representará un episodio aislado, sino que sucederán múltiples eventos similares en el futuro, con una disrupción en la industria similar o mayor.

Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) se encarga de fabricar el 60% de los chips mundiales

El documento calcula que harían falta unos 40.000 millones de dólares para incrementar entre un 5% y un 10% las capacidades tecnológicas existentes actuales. En cuanto a su mantenimiento del desarrollo de esta tecnología, el informe indica que supondría unos 110.000 millones de dólares en diez años.

En la mayor parte de los sectores es posible que la escasez de dispositivos se retrase hasta el segundo trimestre de 2022, mientras que las restricciones de algunas materias esenciales para la fabricación podrían llegar hasta el cuarto trimestre de 2022.

DURA COMPETENCIA POR LA FABRICACIÓN

El sector de la distribución y venta de microchips está formado por múltiples empresas de la talla de IBMA, Intel, Nvidia, Qualcomm, AMD o Mediatek. Sin embargo, el problema deriva de la parte productiva, puesto que la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC) se encarga de fabricar el 60% de los chips mundiales y aproximadamente el 90% de los microchips de última generación. Le sigue de lejos la compañía establecida en Singapur UMS, con un discreto 8% de cuota de mercado.

Es por ello que Intel, que hasta ahora solo producía microchips para sus propios productos, ha anunciado que destinará 20.000 millones de dólares a poner en marcha dos plantas de fabricación para venderlos a terceros. Aunque la complejidad de estas factorías hace que tarden como mínimo unos cuatro años en estar operativas.

De igual manera, la surcoreana Samsung Electronics ha anunciado que invertirá 171 billones de wones (125.105 millones de euros) hasta 2030 para acelerar así su capacidad de desarrollo y producción de semiconductores. Con esta inversión también incluyen la construcción de nuevas plantas de fabricación de microchips.

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