sábado, 02 julio 2022

Los bróker disparan los bonos regalo para ‘perder’ en Bolsa: Bankinter ya ofrece hasta 1.000€

No hay ninguna casa de apuestas sin su bono de bienvenida. Y, ahora, parece que tampoco habrá bróker en España sin él. Así, las plataformas de inversión dirigidas al gran público han entrado en una particular pelea para ofrecer la cantidad más grande del mercado que le permita captar incautos. Bankinter ha sido el último en subir el envite al doblar la cifra hasta los 1.000 euros. Un movimiento que probablemente seguirán otros competidores para afianzar sus ganancias, mientras muchos clientes ven peligrar su patrimonio.

Los bonos de bienvenida que han popularizado las casas de apuestas son ciertamente peligrosos por muchas razones. La principal es que se valen de los sesgos de la mente humana, como el de la contabilidad mental, para exprimir a los clientes a través de la llamada ‘Ley de los Grandes Números’. Pero hay otros como el de incitar al juego, hasta caer en una ludopatía, o atraer a los usuarios con menos conocimientos que son presa fácil.

Sin ir más lejos, el ministro de Consumo, Alberto Garzón, propuso hace más de un año eliminar la enorme publicidad que recibían este tipo de productos. Para el político se trata de una herramienta legítima “que hace especialmente vulnerables a sectores como los menores de edad que ven una atracción, que muy fácilmente se traduce como dinero gratis, para entrar en un mercado que todavía no comprenden y en el que las consecuencias para su salud pueden ser negativas”.

Además, Garzón también señalaba que son “especialmente peligrosos para aquellas personas que ya padecen una adicción o ludopatía, problemas con el juego”. De tal manera que “tienen unos incentivos a la participación que son, en muchos casos, muy perjudiciales para estas personas en particular”.

LOS PELIGROS EN LA BOLSA SON TODAVÍA MAYORES

Pero si esos riesgos dentro de una casa de apuestas han sido suficientes para retirar su publicidad, en las plataformas de inversión son todavía más perversos. Principalmente, porque las pérdidas suelen ser más elevadas y el conocimiento del mercado y los productos complejos que se utilizan son menores. Al fin y al cabo, un apostador deportivo juega únicamente con su dinero, los sesgos son más intensos, no debe pagar otro tipo de comisiones y tiene la posibilidad de acceder a más y mejor información.

Empecemos por el principio. En el mundo de las apuestas, al menos en las plataformas disponibles, solo se puede jugar el dinero que se tiene depositado. Además, no se puede apostar a un partido si antes de que comience no se tiene saldo. En el mundo de la inversión, más si cabe a través de los llamados CFDs o contratos por diferencias, se puede invertir mucho más dinero del que se tiene, se conoce apalancamiento. Ese efecto permite multiplicar las ganancias, pero también las pérdidas. Por ello, es un método muy peligroso para aquellos inversores con menos conocimientos.

El sesgo de la contabilidad mental nos dice que un jugador toma más riesgos cuando el dinero en juego no es suyo

En otras palabras, que afecta principalmente a aquellos mismos que los bonos de bienvenida intentan captar. Pero ese efecto todavía más perjudicial cuando se combina con los sesgos que provocan estos productos de fidelización. Así, el llamado sesgo de la contabilidad mental nos dice que un jugador toma más riesgos cuando el dinero en juego no es suyo, sino que es de la banca. En las apuestas hace que los apostadores busquen combinaciones más difíciles, mientras que en la Bolsa hace que los inversores opten por activos muy arriesgados esperando una fuerte rentabilidad que muy pocas veces llega.

BANKINTER QUIERE LIDERAR EN PLATAFORMAS DE INVERSIÓN PARA MINORISTAS

Esto es todavía peor en las plataformas de inversión porque muchas veces solo sirven para las comisiones de compra y venta de activos, por lo que si el activo baja drásticamente estamos perdiendo nuestro dinero no el de la banca como si ocurre con las apuestas. Además, hay otros costes que se deben asumir. En el caso de Bankinter hay excepción con las divisas y los gastos de canon o de correo se mantienen impuestos a los usuarios.

Por último, operar en Bolsa de forma continuada no es lo mismo que apostar a que el Real Madrid y el Barcelona ganarán sus próximos partidos. En primer lugar, por la información a la que se tiene acceso. Así, el fútbol (o el baloncesto) son deportes seguidos mediáticamente de los que es muy fácil estar informados. Otra cosa es acertar o no. En la inversión no es tan fácil, aunque ha mejorado mucho respecto a años atrás. Así, los mejores análisis, hechos por analistas de banca de inversión, son de pago y, por lo general, detrás de los gratuitos hay demasiado charlatán.

En segundo lugar, porque la Bolsa muchas veces es pelear contra otros inversores que, probablemente, estén mejor informados que un inversor novel. De hecho, son muchos los casos de empresas en ascenso a las que se adhieren principiantes atraídos por las amables palabras de los que compraron más abajo, mientras los profesionales apuestan a la baja (o en corto). En última instancia, la hacen caer y anotándose el dinero de los incautos.

En definitiva, las plataformas de trading e inversión siguen con su transmutación en casas de apuestas. La legislación les ofrece la oportunidad de expandirse con tácticas ciertamente dudosas. Todo ello, puede acarrear problemas muy serios en un futuro no muy lejano.

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