lunes, 04 julio 2022

El BCE se rinde a la inflación y los inversores entran en pánico

Las cosas están para cambiarse, se suele decir. Pero también hay otro dicho que dice algo así como que aquello que funciona es mejor no tocarlo. La historia de la inflación en la Unión Europea desde la llegada del euro ha sido un éxito. Más si cabe, para países como España con un pasado muy difícil donde se perdió demasiado. Así, cuando pones la mirada atrás y se estudia el triste recorrido que hizo la peseta se entiende del éxito de la moneda única a la hora de mantener el poder adquisitivo de los que menos tienen.

Ahora, todo ello puede cambiar. El Banco Central Europeo (BCE) decidió modificar ayer la única premisa con la que funcionaba: mantener un nivel de precios cerca, pero por debajo del 2%. La decisión del Consejo de Gobierno del organismo decidió situar ese objetivo en el 2%. El cambio parece pequeño, en realidad lo es, y la cota tampoco parece descabellada (la propia Reserva Federal de Estados Unidos también la utiliza). Pero pequeños cambios pueden traer algunos efectos más grandes no deseados y esta podría ser esa ocasión.

La explicación no está en el cambio per se, dado que es pequeño. Pero sí cuando el mercado es altamente inestable y las decisiones se miden muy a corto plazo. Un poco lo que pasó este jueves. Así, a las declaraciones de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, le siguió una caída a plomo de las bolsas europeas. De hecho, el Ibex vivió uno de sus días más difíciles del año. Por su parte, la prima de riesga, que mide la sensibilidad de la deuda, subió también con fuerza cerca de un 4%.

LA INFLACIÓN YA NO IMPORTA TANTO PARA EL BCE

La decisión adoptada es la primera revisión de la estrategia que el BCE acomete desde 2003. El objetivo de inflación ha sido definido como simétrico, por lo que las desviaciones tanto al alza como a la baja “son indeseables”. Sin embargo, el instituto emisor ha explicado que cuando la economía está operando cerca del límite inferior de los tipos de interés nominales se necesitan medidas de política monetaria “contundentes o persistentes” para evitar desviaciones negativas. Esta situación podría implicar un “periodo transitorio” en el que la inflación se sitúe “ligeramente” por encima del objetivo.

“Atajar el cambio climático es un desafío global y una prioridad política para la Unión Europea

“La nueva estrategia es un pilar sólido que nos guiará en la ejecución de la política monetaria en los próximos años”, explicó Lagarde. La monitorización de inflación se seguirá haciendo mediante el índice armonizado de precios al consumo (IACP). No obstante, el BCE considera que la inclusión de costes relacionados con la vivienda en propiedad representaría mejor la inflación. Dado que el proyecto de inclusión llevará varios años, el BCE tendrá en cuenta mediciones de inflación que incorporen estimaciones iniciales del coste de vivienda en propiedad.

EL CAMBIO CLIMÁTICO ENTRE LOS NUEVOS OBJETIVOS

La tercera pata de la revisión estratégica, tras la medición de inflación y el objetivo, es la inclusión de consideraciones de cambio climático. El BCE ha decidido incluir este tipo de valoraciones en su estrategia debido a sus implicaciones macroeconómicas. “Atajar el cambio climático es un desafío global y una prioridad política para la Unión Europea“, ha explicado el BCE. Aunque ha reconocido que la responsabilidad “primaria” es de gobiernos y parlamentos, ha explicado que lo incorporará en su estrategia “dentro de su mandato”.

En concreto, el BCE acelerará su desarrollo de nuevos modelos y realizará análisis teóricos y empíricos para vigilar las implicaciones del cambio climático en la economía, el sistema financiero y la transmisión de política monetaria a través de los mercados financieros y el sistema bancario.

El instituto emisor también desarrollará indicadores experimentales para instrumentos financieros ‘verdes’ y para registrar la huella de carbono de las instituciones financieras, así como su exposición a riesgos físicos derivados del cambio climático. Por otro lado, el BCE obligará a bancos y entidades financieras a que cumplan “requisitos de desglose” en los activos para que sean elegibles como colateral (garantía) o para ser incluidos en las compras de activos.

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