martes, 28 junio 2022

Terramar, el temible ogro que amenaza Abengoa: así ‘chantajeó’ a Bono, el cantante de U2

El mundo de las finanzas es tan amplio como complejo en sus formas. En él residen firmas capaces de cambiar el mundo, como Berkshire Hathaway que dirige Warren Buffett, auténticos gigantes difícilmente imaginables, como BlackStone o BlackRock. De algunas dependen el futuro de millones de personas, el fondo de pensiones noruego Norges Bank. Y otras, por su parte, hacen del miedo y las dudas por el devenir de empresas y trabajadores su mina de oro. A este último capítulo pertenece el fondo estadounidense Terramar, la esperanza más aterradora para Abengoa y sus más de 14.000 empleados.

Sobre dicha firma de inversión muy poco se sabe, más allá de que su sede está en Los Ángeles, es de capital privado y se dedica a comprar y exprimir empresas en quiebra. Aunque, curiosamente, si se sabe más acerca de su modus operandi, gracias entre otras cosas a las informaciones judiciales reveladas en muchos de sus pleitos por sus prácticas duras e intimidatorias. Una información que, además, sirve de aviso (y muy serio) para Abengoa, sus accionistas y para el Gobierno.

Entre todas ellas, hay una lista bastante larga, sobresale una, especialmente, porque afectó a una figura reconocida mundialmente. En concreto, a Paul David Hewson, más conocido como Bono, cantante del grupo de rock U2. Así, el cantante irlandés era uno de los accionistas de referencia de la compañía Sugarfina que Terramar intentó comprar hace un par de años aprovechando la mala situación económica por los que atravesaba la compañía dedicada a los dulces. Como el tiburón que huele la sangre, el fondo buitre se abalanzó sobre su presa para engullirla, como ha hecho con otras.

EL ‘CHANTAJE’ A SUGARFINA (Y AL PROPIO BONO)

Pero la jugada no salió a sus directivos tan bien como en otras ocasiones. Así, en un primer momento Terramar hizo una oferta a la baja, de unos 13 millones de dólares, pensando que no tendría competencia. Un día antes del cierre de la subasta incrementó esa cifra hasta los 14,6 millones ante el temor de que más firmas de inversión decidiesen entrar en la puja. Finalmente, Bristol Capital logró adquirir la firma de dulces por más de 15 millones, con lo que superaba las propuestas de derribo del fondo angelino.

Una sonada derrota, que evidenció las prácticas de derribo del fondo privado, que no gustó a la directiva que en las semanas posteriores iniciaron un proceso legal para intentar obtener un rédito económico de su propuesta. Unas exigencias que casi se parecían más a un chantaje. Así, Terramar consideraba que debía recibir casi un millón de dólares de los ingresos de la venta de Sugarfina, que debía abonar Bristol, porque habían proporcionado “una contribución sustancial” a la compañía y a los prestamistas con su oferta.

Por último, los abogados del fondo argumentaron que fue gracias a la propuesta presentada por la propia Terramar, lo que llevó a que Bristol ofreciese un precio mayor. Y que, por ello, se les debía recompensar con casi un millón de dólares. La perversa estrategia de los ejecutivos del fondo era la de encallar la compra, y posterior saneamiento, en los tribunales de tal manera que los accionistas, entre los que se encontraba el propio Bono, accediese a un acuerdo rápido para no dilatar el rescate y el saneamiento de la firma.

 COMPRA Y DESMANTELAMIENTO DE WELLMAN DYNAMICS

Los accionistas de la empresa de fabricación de piezas aeronáuticas Wellman Dynamics no tuvieron tanta suerte como Bono y sus socios. Terramar adquirió la compañía una vez entró en quiebra y, posteriormente, los ejecutivos del fondo iniciaron un proceso de troceamiento, eligiendo los activos de mayor valor, para luego colocarlos en el mercado y obtener una importante rentabilidad. Aunque como en el caso anterior, las formas no fueron las más adecuadas, ya que se forzaron a acuerdos a través de presiones y se forzaron acuerdos gracias al pago excesivo a uno de los despachos de abogados por importantes de Nueva York, Weil, Gotshal & Manges.

Terramar se ha vuelto extremadamente eficientes en comprar compañías en problemas a precio de derribo y despiezarlas para venderlas por partes

De hecho, esos honorarios excesivos acabaron en los tribunales. Así, la jueza que llevaba el caso, Ana Shodeen, señaló en su veredicto que el bufete de abogados cobró una cantidad excesiva (“asombrosa”, según sus palabras) en representación de Terramar Capital. Además, también detalla como “poco antes de la quiebra” el fondo “presionó para que Wellman Dynamics tuviese que vender sus operaciones más importantes”. Todo ello, pese a que los propios directivos de la firma aeronáutica dijeran que tenían un plan “para pagar las deudas de la compañía”.

En definitiva, Terramar no es un fondo al uso, sino uno de los que apuestan fuertes y sus métodos son más que rudos. La firma de capital ha demostrado en más de una ocasión que se han vuelto extremadamente eficientes en comprar compañías en problemas a precio de derribo y despiezarlas para venderlas por partes. Abengoa podría ser la siguiente, lo que supondría un desastre para los trabajadores y, a su vez, para los accionistas minoritarios. Aunque más allá de peticiones de unos y de otros, sigue siendo el Gobierno el que tiene la última palabra.

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