domingo, 03 julio 2022

Las hoteleras españolas, en el limbo por el avance de las revueltas en Cuba

Protestas en Cuba. El país siempre ha estado bajo la opresión del comunismo. Desde este fin de semana, es protagonista de la agenda informativa por las protestas multitudinarias contra el presidente Miguel Díaz-Canel. Con el país hundido en una enorme crisis económica y sanitaria, miles de personas han salido a protestar a las calles por la falta de alimentos y medicamentos pidiendo la caída del Gobierno. No obstante, en esta revuelta, la más dura desde el conocido “maleconazo” de agosto de 1994, los negocios afectados son legales y podrían salpicar a una gran cantidad de empresas españolas. 

Según el Instituto de Comercio Exterior (ICEX), hay 285 empresas españolas en Cuba, de las cuales muchas son sonadas en el Ibex 35. El conflicto pone sobre la mesa los intereses de empresas españolas en Cuba, algo que ya hizo hace unos años la Ley Helms-Burton. Esta Ley, reactivada por Donald Trump hace dos años, le puso las cosas muy difíciles a bastantes multinacionales, la mayoría españolas por sus movimientos en Cuba. El apartado III en particular, da derecho a demandar en territorio estadounidense a todo aquel que trafique con bienes confiscados a estadounidenses por el Gobierno cubano

En 2019, España era el principal inversor extranjero y un fragmento muy a tener en cuenta en el sector hotelero. Por aquel entonces, las empresas españolas tenían el control de 21.000 habitaciones. Unas 3.000 estaban en régimen de empresa mixta al 50% con el Gobierno cubano y las restantes 18.000 en régimen de contrato de administración. Los grupos españoles tenían el poder de más del 90% de las habitaciones de hoteles de cinco estrellas y el 60% de los de cuatro estrellas. Si echamos la vista a lo que sería toda la planta hotelera, vemos que las cadenas españolas eran dueñas de la mitad de las habitaciones de hotel en Cuba.

Meliá, NH o Iberostar, enseguida estuvieron en el foco y fueron marcadas con demandas multimillonarias. Son tres de las hoteleras más importantes, y están muy presentes en el país caribeño. Dos años más tarde, pueden estar tranquilas, ya que aunque continúan los trámites de dichas demandas, ninguna ha sido condenada.

En 2019, las cadenas españolas eran dueñas de la mitad de las habitaciones de hotel en Cuba

Para empezar está Meliá, la hotelera de origen balear, posee 32 hoteles en Cuba con un 16,8% de las habitaciones disponibles del grupo localizadas en este país. Meliá ha declarado que “En Cuba, las expectativas de una mejoría lenta pero progresiva de las llegadas turísticas en el primer trimestre del año se vieron rápidamente frustradas”. Lluís Ortega, director de UCSA Freixenet para Latinoamérica y el Caribe, asegura que “estas primeras revueltas nos están afectando mucho ya que los cubanos ahora no están pensando, ni mucho menos, en comprar un vino o un cava”. Y añade mostrando desesperanza “si estas manifestaciones siguen así, nos tememos lo peor: la represión, posible retroceso de ventas significativo y quién sabe qué más”. 

Las otras hoteleras con presencia en Cuba son NH Hoteles, Iberostar y Barceló. La primera, NH, gestiona dos establecimientos en la isla insular. Por su parte, Iberostar, que no cotiza en el mercado bursátil, tiene 18 hoteles en Cuba, mientras que Barceló, cuenta con tres hoteles en la nación caribeña.

Pero las cadenas hoteleras no son las únicas. Las aerolíneas también están expuestas por la gran sacudida del turismo. Los bancos BBVA o Sabadell son otros ejemplos de servicios que aunque no pertenezcan al turismo, también están presentes en Cuba, pero no están sometidos a tanta exposición.

El hecho de que estas empresas se encuentren en un lugar que está viviendo un clima de tensión política y social no afectará a nuestro Producto Interior Bruto (PIB), pero sí que implica cierta incertidumbre para estas cadenas, ya que la mayoría tienen una singular importancia para el país.

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