miércoles, 04 agosto 2021

El viaje más increíble de Elon Musk: de Marte al cerebro humano

El controvertido empresario Elon Musk sigue inmerso en sus dos proyectos que más expectación han creado en los últimos años: viajar a Marte y desarrollar chips cerebrales para uso humano. El magnate sudafricano, al que siempre le acompaña la polémica, divide a la opinión pública entre quienes aseguran que es un genio tecnológico de nuestro tiempo y quienes le consideran prácticamente un villano.

Los diferentes proyectos a través de los cuales ha triunfado, desde PayPal a Hyperloop, pasando por SolarCity y Tesla, entre otras compañías, le han reportado una fama mundial. Pero si hay que destacar los planes que más interés despiertan entre sus seguidores e inversores, entonces hay que hablar de SpaceX y Neuralink.

Sin duda la fabricación y el desarrollo de cohetes con el objetivo de completar viajes espaciales y llegar a Marte es la empresa más ambiciosa en la que se ha embarcado Musk. Y, aunque en la última carrera espacial entre multimillonarios el CEO de Tesla va rezagado, su proyecto es el que más éxitos ha cosechado hasta ahora y el que mejor proyección a futuro tiene. Así lo demuestra la ronda de financiación que SpaceX cerró el pasado febrero de 850 millones de dólares (unos 700 millones de euros), operación con la que la valoración de la compañía subió hasta a más de 74.000 millones (60.000 millones de euros).

Entre los logros de SpaceX, fundada en 2002, se encuentran la construcción de cohetes capaces de poner en órbita terrestre satélites, un viaje que requiere velocidades superiores a los 27.300 kilómetros por hora y la construcción de una constelación de 1.500 satélites de transmisión de Internet, además de crear y volar el cohete más potente en funcionamiento.

“EL PRIMER PRODUCTO NEURALINK PERMITIRÁ QUE ALGUIEN CON PARÁLISIS USE UN SMARTPHONE CON LA MENTE MÁS RÁPIDO QUE ALGUIEN QUE USA LOS PULGARES”

Con la histórica misión Crew-1 junto a la NASA consiguió batir el récord de tiempo más largo pasado en el espacio (cinco meses) por parte de una tripulación a bordo de una nave espacial construida en Estados Unidos. La próxima misión está programada para el martes 20 de julio, cuando los astronautas que forman la Crew-2 reubicarán la nave espacial Dragon Endeavour en la estación espacial.

Pero en el objetivo a medio y largo plazo en el que más está trabajando es el de llevar una misión tripulada a Marte. De hecho, si todo va bien en menos de un año SpaceX lanzará su primera nave Starship al espacio propulsada por el cohete más grande de la historia. El plan de la tecnológica es despegar por primera vez antes del 1 de marzo de 2022, tal y como comunicó la compañía de Elon Musk en su primer plan de lanzamiento al espacio enviado a las autoridades norteamericanas.

Del viajar a Marte a controlar la mente humana

Y de las expediciones espaciales a los viajes por el interior de la mente humana solo hay un paso para el empresario y se llama Neuralink. La idea de conectar cerebros y ordenadores parece sacada de la ciencia ficción más distópica, pero cada día que pasa se acerca más a la realidad, pues ya son varios años los que lleva la compañía trabajando en este proyecto con diferentes animales.

La startup liderada por Musk y fundada en 2017, trabaja desde entonces en una tecnología para implantar chips en cerebros humanos con un impacto potencial mucho menor en el tejido cerebral circundante en comparación con las interfaces cerebro-máquina que ya se emplean a día de hoy.

Por el momento han hecho pruebas con ratones, cerdos y hasta con monos. Así lo mostró Neuralink el pasado abril a través de unos vídeos donde aparecía un macaco llamado Pager jugando al videojuego Pong. El primate utiliza un joystick y posteriormente, según la narración del vídeo, el juego se mueve de forma  inalámbrica, a través de las reacciones mentales del animal. Esto es posible gracias a los 1.024 electrodos que están implantados en el dispositivo N1 Link, que colocaronen las áreas de la mano y el brazo de la corteza motora, la parte del cerebro que participa en la planificación y ejecución de los movimientos.

Los fines que en un principio han definido para la implementación de esta tecnología basada en “hilos” son médicos. El objetivo es utilizar un robot de Neuralink que funcione como una “máquina de coser” para implantar estos hilos extremadamente delgados (aproximadamente de un tercio del diámetro del cabello humano más delgado) en lo profundo del tejido cerebral de una persona. De esta manera podrá realizar operaciones de lectura y escritura con un alto volumen de datos.

“El primer producto Neuralink permitirá que alguien con parálisis use un smartphone con la mente más rápido que alguien que usa los pulgares… Las versiones posteriores podrán desviar señales de Neuralinks en el cerebro a Neuralinks en grupos de neuronas sensoriales / motoras corporales, permitiendo así, por ejemplo, que los parapléjicos vuelvan a caminar”, aseguró Elon Musk en su cuenta de Twitter.

Tal es la ambición del empresario que el objetivo a largo plazo de Neuralink es tratar de encontrar una manera de “lograr una especie de simbiosis con la inteligencia artificial”, algo optativo según las palabras de Musk, pero que produce vértigo y críticas sobre el carácter ético de este tipo de tecnologías.

Desde luego los dos ambiciosos proyectos son los que más expectación e ilusión han generado entre su público. El éxito y la fama mundial que Elon Musk se ha ganado se sustenta en parte por este tipo de planes que van, o pretenden ir, más allá de lo posible hasta hoy y gracias al apoyo continúo de instituciones públicas como la NASA. Lo que es cierto es que el desarrollo tecnológico presente y futuro lleva su marca personal.

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