miércoles, 04 agosto 2021

Fridman asalta finalmente Dia a precio de saldo tras acumular enormes pérdidas en 2021

La aventura del magnate ruso Mikhail Fridman parece no tocar fondo en su periplo por la bolsa española. La cadena de supermercados Dia continúa desplomándose en el selectivo español y su cotización ha caído casi un 50% en lo que va de 2021. Mientras, la macro ampliación de capital que inició la semana pasada la compañía pone entre la espada y la pared a los pequeños accionistas y el empresario ruso podría ampliar aún más su poder sobre la empresa.

Desde que Fridman incurriera en el mercado español comprando el 10% de Dia en 2017, la cadena de supermercados ha recorrido un camino lleno de polémicas judiciales, pérdida de valor y malos resultados económicos, acompañado de un aumento cada vez mayor del poder que el empresario ruso tiene sobre la compañía española a través de la firma LetterOne.  Por aquel entonces Dia capitalizaba 3.500 millones de euros y en la actualidad no alcanza los 170 millones.

DIA SE DEJA YA UN 49,4% EN BOLSA Y SUS ACCIONES COTIZAN A MENOS DE 0,025 EUROS

En 2019 Fridman se hizo con el 69% a través de una convulsa opa al menor coste posible, a 0,67 euros por acción, y consiguió salvar la compañía tras alcanzar un pacto con los bancos propietarios de la deuda y lanzar una ampliación de capital. Los títulos se desplomaron y el Consejo de Administración acabó por recomendar a los inversores que se acogieran a la opa porque era “la mejor alternativa existente”. Sin embargo, la adquisición de Fridman reforzó la caída continuada del valor de la acción que sigue a día de hoy.

Y es que en lo que llevamos de año Dia se deja ya un 49,4% en bolsa y sus acciones cotizan a menos de 0,025 euros este lunes, a diferencia de los 0,052 euros por acción con los que cerró 2020. Esta situación se ha agravado especialmente tras la ampliación de capital de 1.027,8 millones de euros iniciada la semana pasada y que finalizará en la primera mitad de agosto.

PELIGRO PARA LOS ACCIONISTAS MINORITARIOS

Esta operación supone un importante dilema para los accionistas minoritarios que se juegan su permanencia en el capital de la compañía si no ejecutan sus derechos de suscripción preferente en la ampliación de capital. Actualmente representan casi el 26% del capital social del grupo y la mayor parte de ellos se opuso a la operación, dado que el objetivo de la misma es la reestructuración financiera de la empresa para sostener la cotización en bolsa y salvar la deuda, con las acciones valiendo cada vez menos.

El primer tramo de la ampliación, de 769,2 millones de euros, es suscrito por Fridman, a través de LetterOne (dueño del 74,8 % de la firma), mediante la capitalización de créditos que DIA le adeuda. Por su parte, el segundo tramo, de 258,6 millones de euros, está a disposición del resto de accionistas y habrá que ver finalmente si hay una suscripción total o Fridman terminará acaparando casi el 90% de la compañía.

SITUACIÓN GRAVE DE LA COMPAÑÍA

La situación económica de la empresa sigue siendo grave y los resultados no han mostrado síntomas de mejora a lo largo de estos años. A pesar de que en 2020 obtuviera su primer crecimiento de ventas anuales en cinco años, apenas supuso un 0,17%. En este período sus ventas globales cayeron un 5,6% en el último trimestre del año y en el primero de 2021 Dia se dejó un 7,3% de las ventas en la comparativa interanual, hasta los 1.571 millones de euros.

La cadena de supermercados achaca los malos resultados a las devaluaciones de las divisas de Brasil y Argentina (países donde opera junto a España y Portugal) y a la reducción del número de establecimientos. Además, también justifican las cifras negativas con la sobrecompra de los clientes durante el primer trimestre de 2020 por la pandemia, perjudicando la comparativa de este año. Pero la realidad es otra, puesto que desde 2017 la empresa ha visto cómo sus ingresos han ido cayendo mientras el beneficio no ha aumentado.

Tal es la gravedad que al cierre de 2020 su patrimonio neto se situaba en negativo (-42 millones de euros), situación que en un contexto normal (sin pandemia por coronavirus) hubiera provocado la disolución de la compañía. Pero el gobierno español aprobó una salvedad que posibilitaba no contabilizar las pérdidas registradas en 2020 a la hora de hacer este cálculo y Dia pudo salvarse.

Aun así, la firma que lidera el magnate ruso podría terminar en causa de disolución legal al término de 2021 si no consigue ejecutar por completo el aumento de capital y si los resultados al cierre de este año supusieran de nuevo pérdidas que sigan afectando al patrimonio neto.

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