miércoles, 04 agosto 2021

IAG se la juega a la ruleta rusa en el experimento más arriesgado (y criticado) nunca visto

IAG, el conglomerado británico español que aglutina a Iberia, será el convidado de piedra de un experimento nunca visto. Al menos, en los últimos 1.500 años. Así, la idea del Reino Unido, personificada en su presidente Boris Johnson, de levantar todas las restricciones y dejar correr al virus que en la actualidad asola al mundo, el covid-19, no tiene parangón desde que allá por el 541 la llamada ‘Peste de Justiniano’ arrasase con el 25% de la población. El ensayo es una ruleta rusa que puede marcar el devenir de la pandemia, y de la economía, que ha sido ampliamente criticado.

Así, una de las reacciones más contundentes a las que se ha enfrentado la decisión de las autoridades políticas británicas es un documento común que han firmado cerca de 1.000 científicos internacionales que lo califican como “experimento peligroso y poco ético”. Para los expertos, algunos de campos no relacionados con este tipo de eventos, la decisión de levantar las restricciones solo fomentará las infecciones masivas, con el riesgo que supone. Así, si bien el porcentaje de hospitalizaciones y muertes ha caído dramáticamente gracias a las vacunas, aún existen otros riesgos.

Uno es que muchas personas puedan contraer lo que se conoce como covid de larga duración, esto es que se vean afectados por los efectos de la enfermedad durante un tiempo prolongado. La preocupación por este tipo de dolencia ha crecido a medida que el número de contagios se desligaba del de las hospitalizaciones o las defunciones. De hecho, los expertos vaticinan que en apenas cuatro semanas el volumen de contagios diarios podría llegar a cifras récord, lo que supone un aumento importante de ciudadanos que contraerán irremediablemente esta enfermedad de larga duración.

REINO UNIDO SE LA JUEGA CON EL 55% DE LA POBLACIÓN INMUNIZADA

Pero hay más preocupaciones. A estas alturas es más que evidente que las vacunas funcionan, especialmente a la hora de frenar las hospitalizaciones y las muertes. Aunque también es evidente que no son infranqueables. Por un lado, porque su eficacia es altísima pero no del 100%, por lo que un pequeño porcentaje que se infecte necesitará de una cama en un hospital y otro todavía más pequeño morirá irremediablemente. Lo anterior, con un número de contagios limitado supone unas cifras insignificantes, pero no hay una estimación real de lo que va a pasar cuando estén disparados.

Por otro lado, no todo el mundo está realmente vacunado. Así, este pasado 19 de julio, día que se han levantado las restricciones finalmente, la tasa de vacunados con pauta completa no sobrepasa el 55% de la población. La cifra está entre las mejores de cualquier país, pero está lejos del 70% académico que se exige. Si bien es cierto que con una dosis ya se acerca a ese porcentaje, lo que en condiciones normales serviría para contener la pandemia, también lo es que la nueva variante del virus, Delta, baja dramáticamente la eficacia cuando no se está inmunizado. Por último, habrá gente que no quiera vacunarse.

En definitiva, Reino Unido ha emprendido un experimento que podría marcar el futuro de su economía en el próximo año. Si la decisión de Johnson y su equipo llega antes de lo adecuado, el país caerá en el caos en apenas semana, lo que llevará a nuevas restricciones. Como ha ocurrido en España. Por el contrario, si la decisión es acertada (como fue su valiente apuesta por extender el uso de la primera dosis) el PIB se disparará y firmas como la propia IAG verán como sus acciones se disparan como antesala de una mejora de sus resultados.

EL FONDO CITADEL SACA PARTIDO DE LA DESGRACIA DE IAG

Al final, IAG es un conglomerado internacional, pero con un peso enorme centrado en dos ejes: Reino Unido y España. En el caso del segundo, la explosión de contagios de las últimas semanas le ha impactado con fuerza. Las dramáticas caídas en Bolsa que ha experimentado en las últimas semanas es un aviso de ello. De hecho, la aerolínea se dejó más de un 15% en las últimas 20 sesiones. Y todo ello, antes de que llegase el ‘Día D’ de la reapertura de UK.

Ese día marcado llegó ayer con una brutal caída para la aerolínea que llegó a marcar en algún momento el 6,2%. El derrumbe solo significa una cosa: el mercado teme que la decisión británica pueda terminar de arruinar lo que queda de verano. En el caso español, las cifras de infecciones disparadas en los jóvenes, los no vacunados, ya han ‘arruinado’ la temporada turística de julio y principios de agosto. La reapertura de Johnson podría hacerlo con agosto entero en el caso de UK.

Pero la agonía a la que se enfrenta IAG no es una mala noticia para todo el mundo. Uno de los gigantes en el mundo de la inversión, el hedge fund Citadel, se está haciendo de oro con la mala evolución de la aerolínea. Así, la firma que dirige el legendario Ken Griffin, que en 2015 era el gestor mejor pagado del mundo con un sueldo de 1.300 millones de dólares, aumentó su posición bajista a mediados de julio para aprovechar la reacción del mercado ante la decisión británica. El resultado, por el momento, no ha podido ser mejor para el fondo y más dramático para la compañía y las esperanzas de normalidad de occidente.

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