miércoles, 04 agosto 2021

Una noticia buena y una mala en el último hito de Bezos: ¿Comienza la era del turismo espacial?

Las vacaciones de este año ponen sobre la mesa algunos retos, sobre todo si estamos pensando en ir al espacio. El último capítulo de la nueva trama del turismo comercial espacial, ha sido el viaje al espacio de Jeff Bezos, nueve días después del realizado por el multimillonario británico Richard Branson

A pesar de ser un negocio que lleva más de dos décadas en funcionamiento, es ahora, cuando los grandes magnates, con sus propios vehículos espaciales, están dando pasos para fabricar naves y alojamientos turísticos para convertir el espacio en el destino estrella del futuro. No obstante, aunque el turismo espacial es prácticamente una realidad y ya es posible formalizar reservas de viajes, ¿Qué podemos esperar de él?

PRÓXIMO ESCALÓN

El turismo espacial es una modalidad de turismo que consiste en sobrepasar la Línea de Kármán, la frontera entre la atmósfera y el espacio. Se sitúa en los 100 kilómetros de altura de la Tierra.  Traspasarla supone entrar en el exclusivo grupo de humanos que sí han llegado al espacio y que, por lo tanto, se les puede considerar astronautas.

El turismo espacial está considerado por muchos como el próximo escalón en la carrera del ser humano hacia el espacio. El ex ingeniero de la NASA Dennis Tito se convirtió en 2001 en el primer ser humano en viajar al espacio por placer y pagando, lo que viene a ser un turista. Pagó unos 20 millones de dólares a la Agencia Espacial Federal Rusa por el entrenamiento, el viaje y la estancia en la ISS. 

Una estancia en órbita podría costar entre 5 y 10 millones de dólares

A pesar de lo elevado del “pasaje”, la permanencia en la lista de espera es larga. Los vuelos orbitales son desde su nacimiento un viaje demasiado corto para todo lo que pueden llegar a costar, por muy baratos que se quieran hacer. La estancia en el espacio los convertirá en una experiencia mucho más placentera. El 12 de junio de 2006 la empresa Bigelow Aerospace puso en órbita desde Siberia el módulo Géminis I. Si llega a terminarse, una estancia en órbita podría costar, calculaba la empresa, entre 5 y 10 millones de dólares, lo que supone entre un 50% y un 75% menos frente a los viajes a la ISS (Estación Espacial Internacional).

COMPETICIÓN ESPACIAL

Branson, cuya intención era volar a finales de verano, adelantó la fecha tras hacerse pública la noticia de que Jeff Bezos, el propietario de Amazon y la compañía de Blue Origin, probaría su propia nave, la New Shepard. De esta manera, el pasado 11 de julio Richard Branson, se convertía en el primero de los que forman parte de “la carrera espacial de los millonarios”, como los medios estadounidenses han llamado a las iniciativas espaciales que encabezan Jeff Bezos, fundador de Amazon, y Elon Musk, fundador de la firma de coches eléctricos Tesla.

Nueve días después del viaje de Richard Branson y Virgin Galactic, le ha llegado el turno a Jeff Bezos, quien se ha convertido en el segundo millonario en viajar al espacio a bordo del cohete New Shepard, volando más alto que Branson, a una altura de más de 100 kilómetros. El creador de la mayor empresa de venta al detalle del mundo quiso recalcar que los de Virgin Galactic no son exactamente aviones espaciales, ya que no llegaron a superar los 99,7 km de la línea imaginaria de Kármán, abriendo el debate de quien de los dos ha llegado primero al espacio. Sin embargo, calmó las posibles diferencias que puedan existir entre ellos felicitando al británico vía Instagram. 

José Mariano López-Urdiales, creador de la empresa Zero 2 Infinity, una compañía española que lanza cargas al espacio mediante globos, aseguró en una entrevista con ABC que “esto no es una carrera entre millonarios, hay una demanda latente. El verdadero valor para el turista espacial son las vistas. La gente quiere ver que la Tierra es redonda, azul, que están dentro de una nave”.

¿Es el comienzo de un nuevo tipo de vacaciones? No lo sabemos. Quizás a partir de estos trayectos se marca el inicio de la conquista del espacio a través de viajes turísticos, un área que moverá, según la UBS, 3.000 millones de dólares al año a partir de 2030.

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