jueves, 19 mayo 2022

Starbucks, Coca Cola o Unilever… las firmas advierten de una súbita subida de precios

«El precio será una de las palancas que usamos para compensar los vientos de cola [la inflación de costes] en los mercados», explicó recientemente Rachel Ruggeri, directora financiera de Starbucks. Así, la compañía espera responder a los elevados precios del café. «Hemos adoptado un enfoque constante para seguir fijando el precio de nuestros productos», señaló por su parte James Quincey, presidente y consejero delegado de Coca-Cola. Ambos ejemplos sirven para comprender que el segundo semestre de 2021 apunta a ser uno de los periodos más caros que se recuerdan en las últimas décadas.

Aunque hay más. El pasado 22 de julio, el jefe de Unilever, un fabricante angloholandés con todo tipo de productos que van desde el helado Ben & Jerry’s hasta la mayonesa Hellmann’s, dijo que las materias primas más caras han elevado sus costes al ritmo más rápido en una década. La compañía también espera poder trasladar esos incrementos a los precios próximamente.

Pero no solo son productos acabados, como los de Starbucks, Coca Cola o las infintas marcas de Unilever. También se ha descompensado los comestibles menos elaborados. La carne de cerdo no ha parado de crecer en los últimos meses, mientras que China reconstruye a toda velocidad sus granjas porcinas que tenía la mitad de animales que hace unos años. La leche se ha incrementado de precio al no casar la oferta, que cayó por la crisis, con la demanda, que ha aumentado notablemente tras las reaperturas.

LAS TASAS PARA LOS FLETES AÉREOS O MARÍTIMOS HAN CRECIDO UN 150% EN UN AÑO

Y más vacas o más cerdos también exige más vegetales para alimentarlos. Así, se necesita más grano para producir una caloría animal que si la planta se consumiera directamente. La gran piara de China consumirá, según las estimaciones, la cantidad récord de 30 millones de toneladas de maíz. La cifra es un increíble 30% más que hace un año, cuando también se alcanzó un record.

LAS ENERGÍA (Y LOS CARBURANTES) CAROS ES UN DOLOR DE CABEZA PARA TODOS

Todavía hay más. Así, los elevados precios de la energía y los carburantes ejercen presión por dos vías. La primera, y más evidente, son costes de transporte y elaboración más altos que después se trasladan a los consumidores. La segunda es que los cultivos energéticos se vuelven una alternativa atractiva, lo que reduce el espacio para otros comestibles. De hecho, el volumen de aceite de soja estadounidense utilizado para producir energía podría aumentar en un 39% entre 2020 y 2022, según el Departamento de Agricultura de Estados Unidas. En Brasil, por su parte, la producción de etanol se disparó un 50% en 2020 y aumentará todavía más en 2021.

Además, las cosechas a nivel mundial no han sido especialmente buenas. Las sequías en el continente americano han mermado la producción. Las heladas en Brasil han sido todavía más destructivas. Así, la cosecha de trigo de invierno de Brasil se redujo en una quinta parte, y esa quinta estaba destinada a la exportación y el café tampoco se ha escapado de ello. De hecho, Kevin Johnson, director ejecutivo de Starbucks, tuvo que aclarar cómo la compañía iba a lidiar con esa falta de cultivos de café del país carioca.

Por último, si todos los condicionantes climatológicos, de intercambio en la oferta o los altos precios energéticos fueron pocos queda uno más: los problemas sanitarios. Así, la falta de contenedores para el transporte marítimo está afectando a los cultivos especiales como el café. La falta de vuelos comerciales está dejando varadas frutas y verduras frescas. Todo ello, lleva a unas tasas más altas de envío a granel, un 150% más este año, que afecta al flete de granos. 

STARBUCKS O COCA COLA SOLO SON LA PUNTA DEL ICEBERG

Un contexto así puede ser demoledor en muchos sentidos. En primer lugar, porque la pandemia ha dejado en la cuneta a muchas pequeñas empresas, dejando vía libre a las grandes que tienen mayor poder para trasladar la inflación de costes a los consumidores. Por otro, porque tras años sin inflación real a la vista muchos contratos laborales funcionan sin cláusulas contra una subida del IPC, lo que produce empeora todavía más la situación para los consumidores.

El impacto todavía no se está viendo, al menos con la fuerza que se atisba en los mercados financieros, porque Europa, y más en concreto España, está despertando poco a poco de la pandemia. Pero en otros países como Estados Unidos está muy presente. La Reserva Federal, el banco central estadounidense, dice que se trata de un evento transitorio, aunque cada vez más gestores de primer nivel como Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, o Bill Gross, apodado ‘El Rey de los Bonos’ alertan de que la inflación ha llegado para quedarse en el territorio estadounidense.

En definitiva, en los próximos meses se puede apreciar una subida bastante fuerte en el IPC, aunque lo será todavía más en la vida real. Starbucks, Coca Cola o Unilever ya han avisado de que no solo ya están usando su poder para elevar los precios de sus productos, sino que van a seguir haciéndolo. Mientras todo el mundo está a la espera de la llegada de la normalidad, pero probablemente será la normalidad más cara que se recuerda.

Relacionados