viernes, 22 octubre 2021

¿Cómo ha conseguido la derecha disparar el uso de un antiparasitario (tóxico) para curar el covid?

La estupidez humana no es nueva, pero el covid-19 (quizás) está ayudando a agudizarla. Solo así se puede explicar que cada vez un número mayor de personas que no quieren vacunarse frente al covid-19, porque consideran que puede ser perjudicial, estén tomando un antiparasitario para caballos y ganado para combatirlo. Su nombre es Ivermectina y su uso, al menos en Estados Unidos, se ha multiplicado por 30 respecto a 2019, sobre todo por personas con ideología conservadora.

Los datos son más que evidentes: «el aumento de la ivermectina es paralelo al de la hidroxicloroquina, otra ‘cura’ muy promocionada (…) Sin embargo, no es una epidemia de parásitos lo que impulsa las ventas de ambos, sino el covid-19. A pesar de la poca evidencia de su eficacia, se ha convertido en la cura del curandero pandémico”, explica The Economist en un artículo sobre el notable incremento de su uso. De hecho, se habría disparado un 3.000%, según los datos de IQVIA, una firma de análisis de atención médica.

Pese a lo cómica que pueda resultar la situación, que firmaría incluso el Mundo Today, se esconden dos realidades profundamente alarmantes. La primera es que no se trata de una sustancia inocua, sino que es peligrosa cuando se usa incorrectamente. Así, la propia Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), la agencia reguladora de medicamentos de Estados Unidos, advierte que una sobredosis puede causar vómitos, náuseas, convulsiones e incluso la muerte. De hecho, la Asociación Estadounidense de Centros de Control de Envenenamientos recibió hasta 459 llamadas en agosto, cerca de ocho veces más que hace un año, por intoxicaciones con ivermectina.

EL MODELO DE «ARRIBA A ABAJO»

La segunda, y quizás más importante, es la facilidad con la que cala el mensaje de unos pocos en muchos. Aunque eso suponga ir contra toda lógica. Al fin y al cabo, mucha de esa gente desecha la idea de ponerse una vacuna segura y eficaz, que ha resultado ser el mayor logro de la historia de la ciencia moderna, pero no ve problema en tomarse un antiparasitario destinado a caballos, vacas y otro tipo de ganado.

Para comprender ese funcionamiento, dentro de lo que se pueda entender, hay que recurrir a lo que se conoce como: modelo de arriba abajo. En pocas palabras, se genera una consciencia acerca de un tema por lo que dicen de él unas pocas figuras que están en la cima que les interesa que se expanda. Por ello, se le llama también como sistema «impulsado por la élite», de tal manera que esas voces dictan una idea y el resto acata.

Parece triste, y lo es, pero también es una realidad. En este caso, para propagar la idea se sirve de una pequeña muestra que parece favorable. Así, tanto la ivermectina como la hidroxicloroquina presentaban unos resultados prometedores en las primeras fases de estudio que se hicieron con un número muy variado de medicamentos de todo tipo. Más tarde, ambos experimentos fueron más que desacreditados tanto por los malos resultados como por el tratamiento estadístico, al ser muestras excesivamente pequeñas o manipuladas, pero ya era tarde.

Al fin y al cabo, la turba no suele hacer caso a más datos de los que le muestran sus referentes. Una complacencia muy peligrosa. Además, esos mismos creadores de opinión arremeten contra los datos reales aduciendo que son inventados por los contrarios con fines políticos. Todos asienten hasta que el daño es irreversible.

LOS CONSERVADORES CONSIDERAN QUE LA IVERMECTINA ES «MUY» EFICAZ

En general, no se esperaría que hubiera rasgos comunes entre la población que cae seducido por los mensajes así. Pero en realidad sí. Los estudios en esta ocasión apuntan a un perfil típico: persona conservadora, que vota al partido republicano, y que o bien duda de las vacunas frente al covid-19 o directamente se considera antivacunas. El perfil está estudiado para EE.UU., pero no es ajeno a otros países. Resulta curioso en España comprobar qué líderes políticos han mostrado en público como se vacunaban.

En el caso de Estados Unidos, The Economist revela que la oposición a las vacunas covid-19 es más pronunciada en la derecha, tras una encuesta. «Los republicanos representan el 56% de los encuestados que dicen que no se vacunarán; El 25% son independientes y el 13% son demócratas (el resto «no está seguro» de su identidad). Por último, la encuesta también encuentra que el 26% de los republicanos (aproximadamente la misma proporción que los independientes) y el 33% de los conservadores creen que la ivermectina es un tratamiento «posiblemente» o «muy» eficaz.

Pero el caso de la ivermectina es solo otro ejemplo de cómo se propagan y se creen este tipo de bulos. Si crees que a ti no te pasaría, es difícil pensar en un antiparasitario o en la lejía como cura del covid-19, recuerda lo que pensabas acerca de los coágulos y las vacunas. También con otras creencias descartadas por su infinitésima probabilidad. Quizás no estás tan mal, pero tampoco tan lejos. En definitiva, cada vez más un perfil ideológico muy identificado tiene fe ciega en unos líderes políticos, o creadores de opinión, con un conocimiento demasiado limitado. O unas intenciones muy oscuras. No es nuevo, obviamente, pero la última vez que pasó la cosa se complicó demasiado como para olvidarlo.

Relacionados