viernes, 02 diciembre 2022

El frenazo de Banco Santander en el Ibex podría activar la venta de su filial británica

La acción de Banco Santander no termina de despegar. Si bien es cierto que su revalorización en lo que va de año, que es del 22%, le sitúa en la parte media alta del Ibex, también lo es que la diferencia respecto a otras firmas del sector es muy pronunciada. Así, no solo todos sus competidores se revalorizan más que la entidad cántabra, sino que tres de ellas (Banco Sabadell +67%, Bankinter +45% y BBVA +40%) copan las cinco primeras posiciones en el selectivo. La razón de ese frenazo obedece a la falta de capital, lo que abre la puerta a posibles desinversiones.

El talón de Aquiles de la entidad que preside Ana Botín es su nivel de capital. Más si cabe cuando se le compara con sus competidores. Así, la principal referencia en el apartado de solvencia, la ratio denominada Fully Loaded, apenas superó el 11,7%, una cifra que se sitúa por debajo tanto de sus competidores como del nivel que tenía hace un año cuando era del 11,84%. Por su parte, Banco Sabadell llegó al 12% en los resultados semestrales, Bankinter lo elevó al 12,2%, mientras que BBVA lo ha disparado por encima del 14%.

La correlación entre la evolución bursátil y la evolución del capital parece evidente. Por ello, los analistas creen que la firma cántabra debería mejorar esa ratio para alcanzar las revalorizaciones de sus competidores. Si bien alcanzar el nivel de Banco Sabadell es complicado, triplica la de Banco Santander en lo que va de 2021, porque la entidad catalana cayó mucho más por el efecto del covid-19, en el caso de BBVA es más factible. Así, el aumento de «la ratio CET1 relativamente bajo podría ser clave para reducir la brecha», señala Georgi Gunchev, analista de Bloomberg Intelligent.

LO FÁCIL ES VENDER, LO DIFÍCIL ES DECIDIR QUÉ SE VENDE

En principio, la firma cántabra puede cerrar ese gap sin problema, ya que simplemente tendría que vender una serie de activos. Al fin y al cabo, esa misma estrategia es la que han seguido las otras entidades españolas que a día de hoy se revalorizan entre el doble y el triple que Banco Santander. En el caso de BBVA, el más reciente, esa disposición de activos se ejecutó a finales de 2020 cuando vendió su filial estadounidense por algo más de 9.000 millones de euros. Una cifra que no solo le ha permitido reforzar ese nivel de capital, sino también implementar un ambicioso plan de recompras de acciones.

Por su parte, Banco Sabadell emprendió un proceso de desinversiones hace un par de años que le ha llevado a ejecutar una serie de ventas muy importantes. Entre otras ventas sobresalen la de su promotora Solvia por 882 millones de euros o la de su gestora de fondos a Amundi por más de 430 millones. El procesó se completó con otras muchas disposiciones menores como la de su negocio en Andorra, que ha sido la última, por 67 millones. Todo ello le ha posibilitado elevar su capital desde el 10% hasta el 12% esquivando la ampliación de capital.

Pero no todo es tan fácil como parece. De hecho, lo sencillo es pensar en vender para reforzar el capital, lo difícil es especificar qué vender. Más si cabe, cuando el banco lleva año y medio de actividad frenética en forma de inversiones para completar su plan estratégico de cohesionar su negocio en Europa, en América, prosegar en sus nuevas líneas de negocio (como la plataforma de pagos o el negocio de financiación de autos) todo ello sin dar la espalda a la transformación digital que exige el sector.

SANTANDER UK COMO PIEZA NO ESENCIAL EN EL PLAN DEL BANCO

En el rompecabezas que está en la cabeza de Botín hay un comodín que ya no tiene tanto sentido en el organigrama del banco: Santander UK. De tal manera que una venta de la filial británica, con la que se especuló a finales de año, no solo serviría como refuerzo del capital, sino también como catalizador del plan estratégico de la entidad, como ha hecho BBVA. Además, también serviría para enterrar la idea de una posible ampliación de capital, que planea desde que la firma iniciase su frenesí de compras.

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Aunque para ello deberán concurrir dos situaciones: la primera, es que Santander UK ya no tenga cabida estratégica en el grupo. La segunda es que el precio en mercado sea atractivo. Unas condiciones que a medida que pasan los meses parecen ir cumpliéndose. En cuanto a la primera es más que evidente que el peso de la filial británica dentro del organigrama de la entidad ha caído con fuerza en los últimos años. La feroz competencia y la fuerte regulación han hecho mella en el negocio de la firma cántabra en el Reino Unido, de tal manera que la contribución en forma de beneficios se ha ido desinflando a mínimos.

A lo anterior, habría que añadir que un elemento más y es que Reino Unido tiene un difícil encaje en una concepción que divide el negocio entre Europa y América. En cuanto a la segunda, la del precio, el escenario ha mejorado con fuerza a lo largo del último año. La mejora de la economía británica a medida que la vacunación avanzaba y se eliminaban las restricciones ha permitido a los bancos incrementar su valor. De hecho, algunos como Barclays o Lloyds crecen entre un 65 y un 70%, en el caso del primero incluso ha recuperado el valor que mantenía hace un lustro.

En definitiva, quizás ha llegado el momento de que Botín de un verdadero golpe de timón en el Banco Santander.

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