jueves, 09 diciembre 2021

Ence esquiva el abismo tras buscar un comprador para su cartera fotovoltaica

Ence continúa su travesía en el desierto, con una caída superior al 32% desde enero, pero se ha encontrado con un oasis. El soporte de los 2,2 euros ha funcionado y evita un mayor reguero de pérdidas a los accionistas. El anuncio de la búsqueda de un comprador para sus cinco proyectos fotovoltaicos ha dado alas al mercado, que ha aplaudido la operación. Si bien, está aún por ver a qué precio se venderán estos activos venidos a menos ante la implosión de la burbuja en este sector.

Ence no necesita liquidez, al menos a corto plazo. Según sus últimos resultados, la papelera y energética tiene 372 millones de euros a cierre de junio de este año. La empresa, controlada por Ignacio Colmenares, está especializada en la producción de celulosa, pero la era de la digitalización le ha obligado a diversificar su negocio. La cúpula directiva se lanzó a por la energía renovable, limpia, justo lo contrario de su negocio papelero, más contaminante.

No es la primera vez que Ence vende parte de su negocio energético. El pasado año se desprendió del 49% de su participación de Ence Energía al fondo Ancala Partners por 886 millones, incluyendo la deuda de 154 millones y excluyendo la planta de Puertollano, que compró a Iberdrola dos años antes. Con ésta última se embolsó 39 millones de euros tras acordar un precio de 168 millones, deuda incluida, con Q-Energy. Ence compró esta planta a Iberdrola por 146 millones de euros.

EL MERCADO ESPECULA CON Q-ENERGY Y ANCALA PARTNERS

Aún sin negociaciones con fondos, el mercado especula que la nueva venta podría ser con Ancala Partners e incluso con Q-Energy, al ser dos conocidos. Sin embargo, los expertos consultados por INVERSION han indicado que aún hay un fuerte apetito inversor por las plantas fotovoltaicas pese a la burbuja.

La cartera formado por estos cinco proyectos, según la compañía, tienen una muy buena ubicación, en zonas con los índices más altos de irradiación solar en España. Además, Ence cuenta con los permisos de conexión y localizaciones aseguradas. Tan sólo falta la tramitación administrativa en los próximos trimestres. Esta información, por tanto, tendrá efectos en la presentación de resultados de finales de octubre y puede que la operación no se cierre este ejercicio.

Por ahora, sin nada cerrado, Ence tan sólo sondea el mercado para recibir las ofertas, aunque los analistas han estimado el precio de la cartera. Según las últimas operaciones en este tipo de activos, el precio medio por Mwh alcanzaría unos 200.000 euros, es decir, un precio de 74,6 millones. Sin embargo, Ence vende con fuertes plusvalías, cercanas al 25%. Eso sí, hay que tener en cuenta que las condiciones del mercado han cambiado por completo, con los precios en máximos históricos y el rejón del Gobierno a las energías renovables.

Desde Bankinter consideran que son “buenas noticias” para Ence, siempre y cuando concrete la venta de esta cartera. A su juicio, “el interés por el sector es elevado” y podría arrojar una prima significativa. Hasta finales de año, no obstante, no habría Ence no tomará ninguna decisión en firme y tan sólo analiza posibilidades. El objetivo de Ence en esta búsqueda de un nuevo negocio rentable es diversificar en el negocio de renovables.

ENCE HA EVITADO EL ABISMO TRAS CERRAR EL HUECO ALCISTA

Asimismo, desde la visión del análisis técnico, Ence escapa al infierno. Perder el soporte de los 2,26 euros hubiera significado una sustancial caída hacia los dos euros por acción e incluso niveles inferiores, aumentando así sus pérdidas anuales de forma considerable. En la jornada de este miércoles, Ence ha cubierto su hueco alcista dejado hace un año y el nivel de los 2,26 se han convertido en un soporte clave para sus accionistas. Tras visitarlo, el valor ha subido con fuerza y ha cerrado con ganancias del 1%.

Por otro lado, pese a la millonaria liquidez, Ence tiene aún pendiente los costes del cierre de su fábrica de Pontevedra. Un montante que ronda los 200 millones de euros, desmantelamiento incluido, según comunicó el mismo día que dio a conocer sus cuentas.

A LA ESPERA DE UN MILAGRO JUDICIAL

Tan sólo un milagro judicial evitaría este impacto que dañaría su plan estratégico. Desde Ence tienen claro que agotarán “todas las vías” para desbloquear la suspensión de la prórroga de la concesión de su planta. Sin embargo, en frente tiene a Greenpeace y al Concello de Pontevedra.

Por ahora la Audiencia Nacional, le ha asestado el primer varapalo. Sólo el desmantelamiento de esta planta conlleva un coste de 50 millones de euros, a los que hay que incluir la suspensión de los contratos. Asimismo, habría que sumar los gastos del ERE, que afectaría a 5.100 trabajadores.

En los seis primeros meses del año, Ence ha registrado unos números rojos de casi 200 millones de euros, ocho veces más de los registrados un año antes. Eso sí, entre abril y junio, Ence volvió al beneficio debido a los altos precios de la celulosa. En ese periodo obtuvo 12 millones frente a las pérdidas de 13 millones en el mismo plazo de 2020. Por último, la deuda de Ence se ha disparado por su negocio de renovables, cuyo montante asciende a 133 millones, mientras que el negocio de celulosa tiene en su haber un total de 43 millones.

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