martes, 28 junio 2022

Cuenta atrás para la explosión de la madre de todas las burbujas: Tesla dará la señal

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La renta variable, incluidas las criptomonedas, se encuentran en una posible burbuja, la mayor de las registradas hasta ahora. El origen de esta burbuja especulativa se encuentra en los bancos centrales, que llevan una década inflando artificialmente sus balances para financiar a las empresas. Los datos muestran unos niveles de liquidez históricos y con tanto dinero en circulación la única opción para obtener rentabilidad es comprar, y cuanto más riesgo mejor.

Así ha ocurrido con acciones que parecían caras hace un año. Tesla es el mejor indicador de ello. Elon Musk aseguró que a 400 dólares era una de las acciones más caras y estaba dispuesto a vender. El director ejecutivo de la compañía lo ha hecho después de que el precio se cuadruplicara. Por este motivo Tesla se ha convertido en el mejor indicador de la burbuja. Si Musk se vende sus propias acciones es más que un signo o un movimiento interno. Hablamos de la mayor fortuna del mundo, y no, no convence su relato para pagar supuestamente impuestos. Cuando los grandes se mueven es mejor resguardarse.

La liquidez es aún abundante en la renta variable, al menos en el mercado americano. Los principales índices de Wall Street están en máximos históricos o en niveles muy cercanos a éstos. El Nasdaq 100, S&P 500 y el Dow Jones se han disparado más de un 100% desde los mínimos de marzo de 2020. En el caso del Nasdaq 100, el índice donde cotizan las tecnológicas más importantes de Estados Unidos, la subida es aún mayor, del 111%. Cualquier activo es susceptible de disparar su precio y cuando la demanda tiene liquidez cualquiera de ellos puede entrar en una burbuja especulativa.

LOS COMENTARIOS DE LOS GURÚS DEL BITCOIN DAN LA ALERTA

El bitcoin, en concreto, da también muestras de ello. Si a 500 dólares parecía caro en 65.000, como ha llegado a tocar, aún lo es más. Tan sólo hay que echar un vistazo a los comentarios de los inversores en este tipo de activos. Algunos de ellos se erigen como auténticos gurús con frases tan lapidarias como “no va a caer más” o “no vendo porque aún tengo beneficios desde que entré”. Si de algo sabe el mercado es que todo lo que sube sin fundamentales que lo respalden tarda aún menos en bajar a los infiernos, la gran incógnita es saber cuándo lo hará y a qué ritmo será.

Michael Burry se encuentra en el, por ahora, selecto grupo de inversores más agoreros del mercado. El gestor del fondo Scion Capital no sólo predica con su opinión, sino también con sus acciones. En un momento en el que todo apunta a la tendencia alcista ha vendido todas sus posiciones cortas en la renta variable, incluyendo la de Tesla. Burry fue uno de los inversores que apostó contra el mercado inmobiliario, especialmente los activos tóxicos -subprime-, una inversión plasmada con maestría en la película ‘The big short’.

El pasado mes de mayo se puso bajista en Tesla. No fue una apuesta más. 534 millones de dólares en más de 800.000 ‘puts’. La apuesta es sencilla. Burry vende las acciones de Tesla a un precio pactado de antemano y esperaba poder recoger beneficios si las acciones del gigante del vehículo eléctrico caía en Bolsa. Los títulos de Tesla cotizaban entonces a 661 dólares, un nivel muy caro a los ojos de Elon Musk, pero la voracidad compradora ha derrotado sin paliativos a este inversor que amasó fortuna cuando el resto del mercado padecía las consecuencias de la que entonces era la mayor burbuja de la historia.

TESLA, UN INDICADOR ¿FIABLE? PARA DETECTAR BURBUJAS

Los títulos de Tesla no solo no cayeron, sino que han subido con una fuerza inusitada. En este medio año los ascensos han llegado al 84%, hasta la zona de los 1.230 dólares por título, para después emprender un viaje bajista del 20%. Burry podría tener razón, pero se adelantó a los quizás últimos coletazos alcistas, aunque ya se sabe que el mercado puede llegar a ascender indefinidamente, mientras que las posiciones bajistas sólo se pueden sostener en el tiempo si hay suficiente músculo financiero que las cubra.

No fue la única apuesta bajista de Burry. A su juicio, la inflación no sólo ha venido para quedarse, sino que habrá una situación de “hiperinflación“, al menos en Estados Unidos. Por este motivo, inició inversiones contra los bonos del Tesoro estadounidense a 20 años a través de ETF triples inversos. Para Burry, el nivel de especulación es comparable al de 1929, cuando estalló la burbuja en Wall Street en octubre de ese año. Las acciones “están más sobrevaloradas que en los noventa”, justo antes del estallido de la burbuja de las puntocom, ha escrito el inversor.

Todo ello para asegurar que los inversores están agarrando la boca del rifle de Kyle Rittenhouse -el joven que disparó a quemarropa a varias personas durante los saqueos en EEUU y cuyo juicio se celebra estos días-, y la SEC -el regulador bursátil de Estados Unidos- junto a la Reserva Federal asienten en la aprobación“. En la burbuja de las subprime, Burry apuntó entonces a las agencias de calificación, la banca, el regulador y en la propia Reserva Federal, asegurando que todo estaba amañado.

LOS BANCOS CENTRALES NO ACTÚAN Y AUMENTAN LA BURBUJA DE LIQUIDEZ

Sin embargo, el inversor más bajista en la etapa de las ‘subprime’ no contaba con la inacción de los bancos centrales, especialmente de la Reserva Federal. Lejos de hacer estallar la burbuja, estos organismos, como está haciendo igualmente el Banco Central Europeo (BCE), sostienen la renta variable manteniendo los tipos de interés en mínimos históricos.

“Desde la crisis financiera de 2008, la burbuja de liquidez no ha hecho nada mas que crecer, a medida que los balances de los bancos centrales han aumentado y la masa monetaria se ha disparado se han generado fuertes subidas en todos los activos”, ha destacado Sergio Ávila, analista de IG Markets, a preguntas de INVERSION.ES.

“La renta variable ha subido considerablemente a medida que lo ha hecho la masa monetaria”, ha continuado, apoyándose en el gráfico de la masa monetaria M3 y la evolución del S&P 500, como se puede observar a continuación:

Evolución del S&P 500 (en verde) frente a la masa monetaria M3 (azul)

Según Ávila “la burbuja llegará a su fin cuando los banco centrales reduzcan la liquidez (si es que pueden)”, ha sostenido. “Mientras no lo hagan, las bolsas pueden seguir subiendo de manera indefinida“, ha destacado. Esta es la variable que no ha tenido en cuenta Burry, aunque si bien es cierto, los bancos centrales podrían actuar en cualquier momento. En Europa se tomará la decisión de cara al próximo mes de diciembre, para iniciar una subida de tipos para 2022. Eso sí, la inflación continuará disparándose durante el próximo año, según los expertos y empresas consultadas por INVERSION.

EL INDICADOR WARREN BUFFET MUESTRA BURBUJA

Además, otra de las variables que apuntan a que Wall Street está en plena burbuja especulativa es el indicador Warren Buffet, que mide la capitalización del mercado respecto al PIB. La ratio arroja 210,5%, el rango más elevado y que muestra un mercado “significativamente sobrevalorado”.

El analista de IG Markets, por otro lado, ha considerado que hay otro indicador que no muestra aún síntomas de agotamiento en el mercado alcista. “En la renta variable podemos medir si estamos en burbuja en base a los beneficios que generan las empresas y ahora mismo no estamos en el momento histórico con mayor PER” -que se calcula con la división de la cotización frente al beneficio neto-. “En las empresas del S&P 500 ni mucho menos estamos en el peor momento histórico”.

Mientras siga habiendo liquidez estas valoraciones se pueden sostener, pero cautela porque hay mucha sobrecompra

Esta ratio se sitúa ahora mismo en 27,07 veces, mientras que la media histórica es de 17. Sin embargo, 27 veces no es indicativo de una burbuja. “Mientras siga habiendo liquidez estas valoraciones se pueden sostener”, ha considerado Ávila. “El problema es cuando esa liquidez llegue a su fin”, ha destacado. Con todo, ha aconsejado mantener “la cautela porque hay mucha sobrecompra. Si se despeja esa sobrecompra, podríamos tener oportunidades de entrada”.

Otros expertos consultados por este medio apuntan directamente a Tesla como otro gran indicador para detectar una posible burbuja especulativa. Tesla ha incrementado sus últimos beneficios trimestrales en casi un 400%. Entre enero y septiembre ha obtenido 3.198 millones de dólares, una cifra muy modesta en comparación con su capitalización bursátil, 1,04 billones, sí con ‘b’, de dólares. Es decir, el mercado espera o bien que no baje nunca y mantenga su tendencia alcista siempre o bien que su futuro es tan cristalino que reinará eternamente. ¿Qué ocurriría si el vehículo eléctrico o sus productos son mejorados por la competencia?

VENDER TESLA A PRECIO DE BOLSA ES MÁS RENTABLE QUE HACERLO CON LAS CUENTAS

Para Burry, Elon Musk está intentando vender Tesla a precios de Bolsa en vez de buscar inversores con las cuentas contantes y sonantes encima de la mesa. Si pagar entre 10 y 12 veces el beneficio anual es un precio más que justo, para comprar Tesla y valorarla en 1,04 billones de dólares habría que esperar 32,5 años para recuperar la inversión. Siempre y cuando el beneficio se mantuviera constante.

Según el gestor especializado a la baja, Elon Musk no está vendiendo sus acciones de Tesla únicamente para cubrir deudas tributarias. Va más allá y ha asegurado que el consejero delegado de Space X está haciendo caja para desprenderse de sus acciones, obtener un beneficio más que sustancial y desprenderse de la compañía. A su juicio, la compañía se desplomará en Bolsa, como ha ocurrido con la burbuja de las puntocom.

Los expertos consultados creen que cuando la liquidez dejé de estar en el mercado se venderán las inversiones especulativas, como el Bitcoin, Tesla y tantas otras compañías que sin obtener ingresos ya valen más de mil millones de dólares.

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