lunes, 16 mayo 2022

Berkeley pende de un hilo a la espera de la respuesta de Teresa Ribera

Berkeley Energía pende de un hilo y cada vez son más los frentes abiertos que tiene que abordar. Después del respiro que le otorgó octubre a nivel bursátil, la minera australiana encamina el mes de noviembre con caídas en el selectivo madrileño que ya suman más de un 21%. El lío interminable relacionado con el desarrollo de la mina de uranio en Retortillo (Salamanca) hace que la compañía ya pierda más de la mitad de su valor (57%) desde enero y sea la tercera empresa española con peor desempeño en bolsa este 2021, solo por detrás de Codere y DIA.

La situación es similar a la que está sufriendo la cotización de los títulos de Berkeley en la bolsa australiana, donde ya se dejan un 23% en lo que va de mes. Y es que la minera no levanta cabeza desde el último varapalo sufrido entre finales de octubre y principios de este mes cuando, en a penas unos días, se produjeron una serie de acontecimientos que han acabado con Berkeley en una situación más que comprometida. La dimisión de Deepankar Panigrahi, consejero no ejecutivo de Berkeley desde 2017, dio el pistoletazo de salida de una carrera hacia el abismo.

Panigrahi ostentaba el puesto en representación del Fondo de Inversiones de Omán, el principal financiador de Berkeley. Pocos días más tarde, Berkeley presentó a la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores) alegaciones ante el ministerio de Transición Ecológica, dirigido por Teresa Ribera, respecto a la negativa del CSN (Consejo de Seguridad Nuclear) para autorizar la apertura de la mina en el municipio salmantino. La compañía sustenta sus alegaciones en que el rechazo a la mina se ha producido fuera de la legalidad y con un trato discriminatorio hacia Berkeley.

ROTURA CON SU PRINCIPAL INVERSOR

En esta última cuestión, la compañía se defiende por la existencia de otras cuatro plantas más en España dedicadas a la explotación mineral a cielo abierto. Tan solo cuatro días más tarde, Berkeley rompió relaciones con el Fondo de Inversiones de Omán, que le reclamó un pagaré por valor de 65 millones de dólares (56 millones de euros) a través de su filial Singapore Mining Acquisition.

El fondo de Omán había financiado a la minera gracias a un acuerdo de inversión al que llegarón en 2017 para dar impulso al proyecto de Retortillo y ahora le exige la devolución de este pagaré convertible por la situación crítica para el desarrollo de la mina. Algo con lo que Berkeley anunció no estar conforme y aseguró estar buscando asesoramiento legal para confrontar con con la principal fuente de financiación del proyecto en Salamanca.

A través de este acuerdo, el fondo de Omán se comprometió a destinar 120 millones de dólares (algo más de100 millones de euros), de los cuales una parte era el crédito de 65 millones de dólares convertible en acciones a 0,27 libras (la acción cotizaba a 0,10 antes de la suspensión), que permitiría al fondo hacerse con el 28% de Berkeley.

PENDIENDO DE UN HILO

El crédito convertible se debería convertir en acciones de la empresa el próximo 30 de noviembre, tal y como recoge la memoria anual de Berkeley. El resto se dividía en tres tramos de opciones convertibles a precios entre 0,6 libras y 1 libra, mediante los cuales suman 55 millones de dólares para apoyar el desarrollo de una segunda fase de la mina.

Tras conocerse la disputa entre Berkeley y su brazo inversor, la empresa australiana fue suspendida de cotización y sus acciones llegaron a perder más de un 14% en las dos sesiones posteriores en su vuelta a la cotización. Pérdidas de las que no solo no se ha recuperado, sino que sigue agravando. Y peores fueron las consecuencias en Australia, donde la compañía también fue suspendida de cotización y llegó a caer un 32% en la sesión posterior.

Con todo ello, Berkeley sigue sin permiso para la apertura de la mina, por lo que su actividad se ha limitado hasta ahora a la tramitación de las autorizaciones necesarias para llevar a cabo la explotación minera, pero sin negocio real a día de hoy. Un final de año que no parece mostrarse muy optimista para la minera australiana, pendiendo de un hilo y a la espera de una respuesta del ministerio que lidera la socialista Teresa Ribera, que puede suponer el fin de la mina salmantina y un fracaso estrepitoso para Berkeley.

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