domingo, 27 noviembre 2022

La historia de la OPEP: de ‘aliado’ de Trump y del petróleo americano a enemigo de EEUU

Nadie se quedó indiferente el día que Donald Trump informó a través de Twitter que había llegado a un acuerdo con Arabia Saudita, esmerado líder de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), para reducir la producción de esta materia prima e incrementar los precios. Un mensaje breve, sí, pero que iba totalmente en contra de una postura política que Estados Unidos había mantenido vigente durante más de medio siglo.

Sin embargo, el cambio de presidente en la Casa Blanca puede volver a dar la vuelta una vez más a esta relación. Y es que al incremento de las materias primas sólo les faltaba la puesta en escena de un personaje inesperado: Joe Biden. El actual presidente de Estados Unidos culpa a la OPEP+ de la subida en el precio del petróleo y la solución de liberar reservas estratégicas no está funcionando, al menos de momento. Esta decisión no ha sido bien acogida entre los productores de petróleo y en la próxima reunión de la OPEP+ se debatirán posibles represalias contra el país de los 50 estados. Aún así, Joe Biden tiene en su mano la potestad de incordiar aún más a la organización, si incentiva como hizo en su día Donald Trump, el fracking estadounidense.

UN PLAN HISTÓRICO QUE SE QUEDA CORTO

El presidente de Estados Unidos anunciaba la semana pasada que el Departamento de Energía liberará 50 millones de barriles de petróleo de la Reserva Estratégica de Petróleo de la primera potencia mundial. El objetivo es congelar los precios del crudo y mitigar los efectos de la inflación que está golpeando a los mercados mundiales. Un plan que llevará a cabo con otros grandes consumidores de crudo como Reino Unido, Japón, China o Corea del Sur.

No obstante, hay que subrayar que de los 50 millones de barriles que liberará, 32 millones serán de la Reserva Estratégica de Petróleo como intercambio durante los próximos meses, mientras que los 18 millones restantes procederán de una liberación acelerada de ventas previamente autorizadas. Según Bloomberg, esta liberación es mayor que las de intervenciones como la Operación Tormenta del Desierto en 1991, pero será menos dura de lo esperado, ya que se toma prestada una buena parte del crudo que más tarde se tendrá que devolver.

EEUU cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo, unos 620 millones de barriles

LA GASOLINA Y EL DIÉSEL TOCAN TECHO

Desde un punto de vista técnico, el barril de Brent alcanzó máximos de 85,82 dólares el 20 de octubre y el West Texas Intermediate llegó a los 83,87 dólares, según datos de Investing. No obstante, esta transposición llega a la economía real con algo de jet lag. La gasolina y el diésel tocaron su punto más alto del año la semana pasada. El precio medio del litro de gasoilina se situó en los 1,513 eurs, su mayor nivel desde septiembre de 2012 donde alcanzó los 1,522 y el precio medio del litro de gasóleo registró su mayor nivel desde finales de octubre de 2012 hasta situarse en 1,385 euros, según datos del Boletín Petrolero de la Unión Europea.

Estos últimos días el precio de los carburantes ha calmado su escalada, y aunque apenas, ha bajado por primera vez desde septiembre. El precio medio de la gasolina no ha variado prácticamente y se mantiene alrededor de 1,522 euros el litro, mientras que el litro de gasóleo se ha situado en los 1,38 euros.

FRACKING, LA FANTASÍA DE LA INDEPENDENCIA ENERGÉTICA

La OPEP+ es una alianza entre los 14 países que reúne la organización y la suma de otros diez. En la reunión del próximo 2 de diciembre, la OPEP+ debatirá qué consecuencias toma la organización contra EEUU, Reino Unido y el resto de países asiáticos.

 Aún así, Joe Biden llevará ventaja si decide incentivar el fracking estadounidense, una práctica de la que ya fuimos testigos con Donald Trump. Consiste en arrojar agua a presión y otros químicos en el subsuelo para obtener petróleo de las grietas entre las rocas. Esta medida no se encuentra dentro de su programa electoral y va totalmente en contra de su agenda verde. Sin embargo, reduciría la inflación y le otorgaría mejor control geopolítico.

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