martes, 05 julio 2022

Adiós a Codere: el punto final a una aventura de 14 años

El año de Codere viene manchado de tintes negros. La compañía española venía sumida en una delicada situación económica que ha concluido con la suspensión de la cotización de Codere en Bolsa. Así lo ha informado la Comisión Nacional del Mercado de Valores. El regulador español ha decidido suspender desde el viernes (17 de diciembre) la cotización de las acciones de la empresa de juegos de azar. 

La noticia viene después de que la junta general extraordinaria de accionistas, celebrada el pasado 10 de diciembre, aprobara la propuesta de disolución de la compañía y la apertura de su proceso de liquidación. A dicha junta, acudieron accionistas que sumaban el 78% del capital social de Codere. Fueron ellos quienes solicitaron la suspensión de la cotización a la CNMV. 

La suspensión se mantendrá con carácter indefinido hasta que se apruebe la exclusión definitiva de la negociación de los valores de Codere. 

CODERE CAE MÁS DEL 77% EN BOLSA

Codere venía firmando un año bursátil negativo que evidenciaba su situación operativa y comercial. La empresa de juegos de azar marca un descenso superior al 77% desde inicios de año. La realidad es que esto se veía venir. La compañía presidida por Norman Serensen se ha visto sacudida por diversos factores que no les ha beneficiado. En primera instancia, las casas de apuestas no cuentan con buena reputación, y llevan estando en el ojo del huracán desde hace tiempo. Tras ello, los acontecimientos que han rodeado a la compañía dejaban entrever que la situación no era buena. 

El valor actual de las acciones de Codere es de 0,29 euros, mínimo histórico

LOS ESCOLLOS DE CODERE

Codere se lanzó al mercado de valores norteamericano a través de su filial online. Una jugada que, en un primer momento, les valió para aumentar su valoración hasta los 0,75 euros. A pesar de ello, el ‘efecto americano’ les duró días, y volvieron a entrar en una tendencia bajista que han arrastrado hasta el mes de diciembre. 

Por supuesto, la pandemia ha marcado un antes y un después tanto en los ingresos como en la cotización de Codere. Es por ello por lo que la compañía ha intentado revertir la situación a través de estrategias como su incursión en el mercado estadounidense. Con perspectiva, el efecto ha sido nulo, al menos sobre Codere S.A.

Por otro lado, Codere se ha visto perjudicada por las decisiones del Gobierno. La “Ley Garzón” se convirtió en otro muro difícil de escalar para la compañía española. Dicha ley limitaba la publicidad de las casas de apuesta. Así, la normativa ponía fin a los anuncios de apuestas en formato audiovisual, entre las muchas medidas que incorporaba la ley.

Establecimiento de Codere

Las cuentas semestrales evidenciaban lo que iba a pasar el resto del año. Codere registró unas perdidas de 168,7 millones de euros, lo que les valió para reducir sus perdidas un 5% con respecto al pasado año. Por su parte, las cuentas del tercer trimestre venían en la misma línea. La compañía española elevó sus pérdidas netas hasta los 243 millones de euros. La empresa justificó los malos resultados debido al cierre de establecimientos por la pandemia. 

EL PEOR FINAL POSIBLE 

El final de año ha venido marcado por le proceso de reestructuración de Codere, lo que valió para hundir aún más su cotización y abrir las puertas a lo que hoy es una realidad: la compañía queda suspendida de cotización. La empresa informó a sus accionistas que solicitarían al regulador su suspensión, y posterior exclusión de la Bolsa.

A pesar de que dejarán de cotizar en España, la empresa pone la mirada en el futuro con confianza para revertir la situación. A nivel bursátil, Codere Online sigue cotizando. Lo hace en el Nasdaq desde el 1 de diciembre. En el marco comercial, la empresa comenzó a trabajar en Argentina.

Su andanza por el Mercado Continuo va a acabar de la peor manera. El valor actual de las acciones de Codere es de 0,29 euros, mínimo histórico. No es todo lo malo, ya que aún quedan un par de días hasta el cese de la cotización, por lo que su valor puede seguir disminuyendo. El peor final a una aventura de 14 años. 

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