lunes, 04 julio 2022

La especulación se apodera de una Berkeley herida de muerte y dispara sus acciones

La situación de la minera australiana en España pende de un hilo. Berkeley se ha convertido en 2021 en el ‘chicharro’ preferido de la Bolsa, solo por debajo de la ya excluida de cotización Codere y de la cadena de supermercados Dia. El conflicto con el Gobierno por el proyecto de la mina de Retortillo (Salamanca), su única actividad en el país, ha llevado a Berkeley a situarse entre las peores cotizadas del Mercado Continuo, acumulando un descenso anual en sus títulos del 57%.

A finales de noviembre Berkeley sufrió un duro golpe. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) rechazó los permisos para que la minera construyera y desarrollara la actividad de su planta de uranio. Un revés que hundió la cotización de la compañía a mínimos anuales, en los 0,094 euros por acción. Sin embargo, en las últimas semanas la especulación se ha apoderado de la compañía en el mercado de valores y sus acciones remontan inesperadamente con una subida del 67% desde el 10 de diciembre, día posterior a tocar mínimos, hasta los 0,16 euros.

Se trata de una situación de alta volatilidad en el mercado, habitual en este tipo de ‘chicharros’, donde suele haber inversores que ven posibilidades de obtener buena rentabilidad en mitad de las fuertes bajadas y subidas, mientras que otros aguantan sus posiciones intentando vender cuando el precio se encarezca y así no perder toda la inversión realizada en la compañía. Algo parecido ocurrió con Codere, cuyas acciones se dispararon más de un 10% una semana antes de ser excluida de cotización y luego cayeron en picado a pocas sesiones de la fecha final.

LA BATALLA CONTINÚA

Pero Berkeley todavía no ha dicho la úlitma palabra. Ante la negativa para el desarrollo de la actividad de su único negocio en España, la compañía australiana aseguró que reclamaría la decisión “arbitraria” y “discriminatoria” del CSN, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica (MITECO). Berkeley entiende que la medida adoptada no es legal y seguirá dando batalla para llevar a cabo su proyecto minero, a pesar de tener todo en contra.

Una tesitura que se volvió doblemente problemática por la adquisición del 41,9% del capital de Berkeley por parte del Estado de Omán. Así lo comunicó la empresa en un comunicado a la CNMV, donde se reflejaba la emisión de más de 186 millones de acciones por valor de 0,32 euros cada una en favor de una sociedad con sede en Singapur, subsidiaria del fondo soberano del Estado de Omán. Con la entrada en escena de las nuevas acciones, la dilución sobre estas también ha sido un factor de la volatilidad producida en las últimas semanas.

El fondo de Omán pudo realizar la operación por un bono de deuda convertible cerrado como acuerdo de financiación en 2017. El sultanato se comprometió a invertir en la minera 120 millones de dólares para la construcción de la mina en Retortillo a través de estos bonos. Y, a raíz de la última negativa par la viabilidad del negocio de uranio Omán le reclamó a Berkeley 56 millones de dólares de deuda, decisión ratificada por un tribunal en Melbourne y por la cual la minera pasó a manos del fondo del estado árabe.

Así las cosas, la situación de Berkeley sigue siendo crítica después de 15 años tratando de convertir en realidad la eterna promesa de la mina de uranio en España. Tras un 2020 en el que el precio de sus títulos se disparó hasta un 187%, alcanzando los 0,64 euros, el 2021 ha supuesto el hundimiento de su valor en Bolsa, convirtiendo a la minera en una montaña rusa bursátil apoderada por la volatilidad y la especulación.

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