domingo, 03 julio 2022

Siemens Gamesa asume que el 2022 seguirá siendo un calvario

Siemens Gamesa promete vivir un 2022 difícil. Las previsiones que mantiene es que los mismos problemas que atenazaron a la compañía en 2021 continúen a lo largo de este ejercicio. Aunque lo peor no es quizá que los altos precios de las materias primas, los fletes o la debilidad de algunos países claves se mantengan, sino que el futuro podría ser todavía más complicado. Y es que el sector de la energía eólica terrestre (onshore) se complica y solo parece despuntar el marino (offshore). Un área donde hay cada vez más competencia y que promete cambiar radicalmente no dentro de mucho.

Y en mitad de ese cóctel explosivo está situada Siemens Gamesa, además, con una estructura todavía sobredimensionada. De hecho, la dirección de la compañía apunta a nuevos cierres y salidas de cara al 2022. “Es importante seguir optimizando la huella del grupo y reduciendo el coste estructural”, explicaba Beatriz Puente, la directora financiera de la compañía, el pasado mes de noviembre. Unos recortes que se producirán incluso cuando el volumen de pedidos sigue a buen ritmo. “La cartera de pedidos se mantiene estable”, señala Tito Guillermo López, analista de Singular Bank.

Recientemente, Siemens Gamesa recibió un pedido de Ayana Renewable Power Six Private Limited para suministrar un total de 84 aerogeneradores para un parque eólico de 302 megavatios (MW) en India. El proyecto, ubicado en el distrito de Gadag, en el Estado de Karnataka, al Suroeste del país, es el tercero para la nueva plataforma Siemens Gamesa 3.X, adaptada específicamente al mercado indio. El consejero delegado de Siemens Gamesa en India, Navin Dewaji, destacó que este pedido ayuda “significativamente” al grupo a prepararse para la siguiente fase de crecimiento en el país. Poco antes, cerró un acuerdo con Iberdrola para renovar molinos en los parques españoles.

UNA CARTERA DE PEDIDOS CRECIENTE, PERO MENOS RENTABLE

Pero no todo se puede medir en función del volumen de pedidos. En especial, cuando a la compañía le cuesta dinero fabricar cumplir los pedidos actuales. De hecho, el nuevo consejero delegado del grupo, Andreas Nauen, reconoció recientemente que al grupo le va a costar alcanzar su nivel de breakeven. En pocas palabras, llegar ese punto en el que la producción empieza a generar beneficios. Una meta que se espera para algún momento entre el 2023 y el 2025, pero para el que todavía no hay una fecha. Y dadas las condiciones no será a lo largo de este 2022.

López apunta a que “las menores previsiones de ingresos en 2022” se deben principalmente a que “Siemens Gamesa se ha visto afectada por la cadena de suministro”. Un escenario que certificaron frente a los analistas tanto Nauen como Puente. Así, por ejemplo, el consejero delegado explicaba que “los resultados del año fiscal 21 se vieron claramente afectados por las difíciles condiciones de la cadena de suministro”.

Mientras que la directora financiera especificaba que el principal impacto se producía “en el mercado terrestre”, principalmente por “los cuellos de botella de la cadena de suministro, las entregas tardías y también el aumento del coste del flete y la falta de capacidad”. Un escenario que ambos ejecutivos esperan que se mantenga a lo largo del 2022. “Hemos visto una escasez de componentes específicos que nos ha afectado en la ejecución. Y ese efecto solo se ha agravado, ahora asumimos que continuará a lo largo del 2022”.

¿CÓMO AFECTA LA CADENA DE SUMINISTRO AL NEGOCIO EÓLICO TERRESTRE?

Una de las peculiaridades en el negocio de Siemens Gamesa es que los problemas globales en las cadenas de suministro afecta a su negocio en tierra. Una de las razones que esgrime la cúpula directiva de la compañía está relacionada con el tiempo. Así, mientras que los proyectos offshore se ejecutan con plazos más largos, que son fácilmente cumplibles, no ocurre igual con los onshore. De hecho, es el principal problema, ya que muchos proyectos terminan con fuertes penalizaciones porque no se entregan a tiempo, debido a que los materiales de producción o incluso las piezas (que deben ser transportadas muchas veces vía fletes marítimos) no cumplen los plazos.

A eso se le añade la inflación de costes que afecta por varias vías. En primer lugar, porque eleva el gasto de la compañía para llevar a cabo sus trabajos, pero no se puede trasladar al precio final porque ya está cerrado. Siemens Gamesa está intentando cambiar esos problemas con nuevas cláusulas en los contratos. El propio Nauen explicaba a los analistas recientemente que, por ejemplo, para ciertos parques tenían que utilizar distintos fletes marítimos: uno para llevar la materia prima, otro para una primera transformación, otro más para un segunda transformación y, por último, llevarlo hasta la zona de montaje. Toda esa cadena de suministro se está ejecutando con unos precios por viaje que han llegado a ser entre tres y cinco veces más caro de lo normal. Por último, las compañías (y Gobiernos) retrasan muchas inversiones por estos costes tan altos.

LA GUERRA POR EL FUTURO DE LOS PARQUES EÓLICOS

Otro problema al que se ha enfrentado la compañía son los retrasos (y altos costes) en su prototipo de plataforma 5.X que, por ejemplo, está tratando de implantar en Brasil. La compañía explicó en su presentación que sería“la más potente de la compañía, con una potencia nominal de 5.8 MW. Además, el rotor de 170 metros es el más grande del segmento de eólica terrestre”. Pero por el momento no termina de dar sus frutos. De hecho, el equipo ejecutivo reconoció que tiene una reunión semanal con todo el equipo para intentar poner en marcha el proyecto.

Aunque no es el único problema de cara al futuro. La competencia está empezando a crecer al calor de las nuevas revoluciones que se están produciendo en el sector. Una de ellas, quizás la más importante, es la del desarrollo de los parques eólicos marinos flotantes. Hasta ahora, su desarrollo había sido difícil por cuestiones elementales de la física, al fin y al cabo, este tipo de estructuras espigadas y con mucho peso en la cabeza hacían imposible ese concepto. Pero años de desarrollo están empezando a dar sus frutos y cada vez más empresas, tanto productores como gigantes energéticos, se están especializando en estos desarrollos.

En la actualidad, ya existen hasta cuatro modelos probados para desarrollar estos parques. El más común es el conocido como ‘semisumergible’ que esta desarrollando la empresa estadounidense Principle Power. El segundo, es pegar una turbina en una botella llamada spar que se llena con lastre pesado, para que flote en posición vertical,. Un desarrollo en el que está trabajando Equinor. El tercer sistema utiliza una estructura de acero en forma de estrella de mar con una turbina en su centro y la está desarrollando la firma norteamericana Glosten. Por último, aparece el prototipo de Ideol, una empresa noruega, que monta la turbina en una barcaza plana de hormigón o acero que se asemeja a un marco de fotos vacío.

Con ese sistema la compañía asegura que sus molinos ya han resistido hasta tres tifones en las costas de Japón. En definitiva, la tecnología sigue abriéndose paso muy rápido para que la transición energética sea más rápida de lo que uno se pueda imaginar. Una velocidad que, incluso, puede dejar a las firmas más grandes como Siemens Gamesa en fuera de juego. Hasta entonces, la cadena de suministro seguirá siendo un dolor de cabeza para la compañía y sus inversores.

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