jueves, 01 diciembre 2022

REE, Enagás o Aena: las infraestructuras públicas reclaman un sitio en las carteras

A medida que la inflación se desboca, los inversores adecuan su cartera. Así, en los últimos meses, los activos físicos, esto es principalmente infraestructuras, han ganado peso como preferencia en los mercados. Aunque a la hora de estudiarlos puede llegar a ser complicado por el elevado número de subnegocios incluidos. De hecho, forman parte de esta categoría desde antenas de telecomunicaciones a aeropuertos y de autopistas agaseoductos. Por ello, quizás una de las alternativas más sencillas es buscar aquellas con rentas garantizas por el Estado. En España estas son (principalmente): Red Eléctrica, Enagás y Aena.

La lista anterior corresponde a las compañías más relevantes con una participación pública del Estado español. Aunque tienen una característica más importante y es que cuentan con un monopolio en sus negocios. Además, de un sistema de retribución al cliente, vía dividendos, muy sólido basado en las tasas que cobra por su dominio. Así, por ejemplo, tanto Red Eléctrica como Enagás siempre se han entendido como firmas similares a un bono. La razón es que ambas compañías cobran un porcentaje extra por cada euro invertido en su red de distribución que, a su vez, se distribuye como dividendo y que se asemeja a un cupón anual.

Aun así, con el paso de los años esa característica se ha ido modificando. Un claro ejemplo es Enagás desde que cerró la compra, junto a Blackstone, de la estadounidense Tallgrass Energy, uno de los mayores gestores de redes de transporte de gas en Estados Unidos. Con ello, la firma ha logrado no depender tanto de la retribución estipulada por el Estado sobre su red de gas en España. Además, lo ha hecho en un momento en el que el gas se ha vuelto decisivo, con un incremento del precio, lo que ayuda a un mejor retorno del capital.

ENAGÁS Y LA TRANFORMACIÓN FUTURA

Hasta el punto, de que en la compañía española pueden presumir de, incluso, haberse adelantado al inversor más diestro de la historia: Warren Buffett. De hecho, el mítico gestor apostó también por las redes de gas estadounidenses unos meses después que Enagás. La operación ha terminado siendo muy rentable tanto para Buffett como para Enagas. En concreto, la compañía española ha incrementado su valor en casi un 11% en el último año. Aunque su cotización todavía levanta algunas dudas, en especial, porque la retribución de sus activos españoles en los próximos será mucho más baja.

A pesar de todo, Enagás sigue siendo una duda razonable en cualquier cartera. La necesidad de gas como parte de la transición energética parece más que segura. Eso es un punto a favor. Además, su precio actual ligeramente por encima de los 20 euros todavía está lejos de los 23 a 25 euros en los que se movía antes de la llegada de la pandemia. Pero tampoco se puede olvidar que el gas natural no es más que un parche temporal, y que el gas del futuro será el hidrógeno. Una sustancia con unas peculiaridades muy particulares, en especial, por su diminuto tamaño, que obligará a una fuerte inversión en mejorar las tuberías del sistema. 

RED ELÉCTRICA LA FAVORITA, AUNQUE ESTÉ CARA

Un problema, el cambio de paradigma, al que no se enfrentará Red Eléctrica. Al menos en una magnitud tan grande. El operador del sistema eléctrico español, además, cuenta con dos características que lo convierten en una inversión muy interesante de cara a los próximos años, al margen de ese poder de monopolio. La primera es que parece obvio que en un contexto de electrificación de la economía se necesitan de mejores conexiones. Además, obviamente, de que se transmitirá un mayor volumen de carga, más megawatios (MW), que se traducirá en mayores retribuciones.

La segunda quizás es un poco menos clara, pero incluso más importante: se rompe el esquema actual de generar y consumir electricidad en distancias cortas.Y con el paso del tiempo esa relación todavía se difuminará más. En la actualidad, una parte importante de la energía que se consume en hogares, empresas o vías públicas procede de centrales que no están muy lejos. Por ejemplo, la ciudad de Madrid está abastecida principalmente gracias a los saltos de agua en propiedad del Canal Isabel II que tiene 107 MW instalados. En otras ocasiones son las centrales de ciclo que también están más o menos cerca.

Pero las renovables cambian el juego. En primer lugar, porque la generación (no hidráulica) se hará a mucha más distancia. Los molinos de viento en Aragón o los campos fotovoltaicos en Extremadura serán importantes sustentos eléctricos y necesitarán un mayor despliegue en redes. Incluso, eso puede ser todavía más exigente una vez que funcionen con total normalidad los parques eólicos flotantes en el mar y sus derivados. Todo ello, hace que Red Eléctrica todavía mantenga su atractivo para los inversores. De hecho, a cambio de Enagas en la actualidad sí cotiza con precios similares a antes de la pandemia.

APOSTAR POR AENA, PERO ¿CUÁNDO?

Por último, queda la gran incógnita de Aena, el operador aeroportuario español. En principio, se trata de una compañía siempre atractiva con algunos activos destacados como El Prat y Adolfo Suárez Madrid Barajas. Pero el covid golpeó con fuerza al sector turístico y, en especial, a los viajes aéreos. Por ello, la compañía se sumó en una deprimente caída desde sus valores antes de la pandemia que no termina de recuperar. Aunque el problema no es tanto si los recuperará algún día, que parece que sí, sino cuándo se conseguirá. La pregunta es importante porque podría suponer una rentabilidad de entre el 30 y el 50%.

Aquí de nuevo está el eterno truco de la Bolsa y la inversión. Las aerolíneas, los fabricantes de aviones, los organismos económicos públicos o privados o las grandes asociaciones no esperan que el tráfico se reanude de forma consistente hasta 2024. Un plazo que parece excesivo, pero que va camino de cumplirse. Por un lado, el 2022 arrancará con limitaciones obvias que deberían ir levantándose con la llegada de la primavera. Pero solo en países desarrollados con alta tasa de vacunación, para otros se retrasará inevitablemente. Ese es el caso, por ejemplo, de los países sudamericanos que representan una parte sustancial de los vuelos de algunos aeropuertos españoles como el de Madrid.

Pero las estimaciones de recuperación del tráfico no son una señal de entrada. La Bolsa funciona descontando noticias y luego si éstas no son las esperadas se sobrerreacciona. En otras palabras, un inversor que quiera sacar partido a la recuperación del tráfico aéreo encontraría ahora un buen momento para invertir. Con ello,estaría ya expuesto a las subidas que deberían producirse con esa recuperación en primavera. De hecho, Aena ya sube más de un 9%en las últimas 20 jornadas. Aunque quizás vuele más alto en los próximos meses a no ser una nueva variante como ómicron que lo complique todo. Y es que ganar dinero nunca es sencillo.

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