lunes, 04 julio 2022

De la mafia a una próspera industria: la rentabilidad de las apuestas deportivas se dispara

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Los mercados financieros no son el único lugar en el que puedes poner a trabajar tu dinero. Con el tiempo, el mundo de las apuestas deportivas se ha ido ganando un sitio importante en este cometido. Y lo que empezó como monopolio de la mafia, ahora se ha convertido en una próspera industria que crece a ritmo acelerado. Aunque todavía debe crecer más, dado que el mercado en Estados Unidos está empezando a andar. De hecho, hasta hace no mucho, una decisión de la Corte Suprema en 2018, las apuestas deportivas eran ilegales prácticamente en todo el país.

Curiosamente, el mercado de valores y el de las apuestas deportivas no es tan diferente. Aunque con ventajas y desventajas. Una de las que sobresale en ambos casos es que hay un amplio abanico de oportunidades. En el caso de las apuestas deportivas es más fácil de comprender, que no de ganar. Así, atreverse a dar un ganador en un partido de fútbol, de baloncesto o de tenis (entre los muchos deportes que hay) es más sencillo para la gente corriente que atisbar que entidad bancaria puede salir ganando del drástico cambio tecnológico que está viviendo el sector.

La recompensa también suele ser más rápida y más elevada. En términos generales, para obtener el resultado de una inversión en alguna compañía debe pasar semanas o incluso meses. En el caso de las apuestas deportivas ese trayecto se puede reducir a segundos si eliges bien quién ganará el próximo punto (tenis) o a minutos como próximo gol, córner o apuestas a un cuarto en baloncesto. Esa ventaja también puede ser contraproducente. Por un lado, porque las pérdidas pueden ser mayores. Por otro, porque los estudios demuestran que las gratificaciones casi instantáneas son más adictivas.  

LAS APUESTAS DEPORTIVAS COMO FORMA DE VIDA

Pero hay otras formas de ganar dinero con las apuestas: recomendándolas. Los apostadores profesionales, también conocidos como tipster, están proliferando con el paso de los años. A medida que el uso de las apuestas se vuelve más generalizado, especialmente gracias al uso del móvil, el número de gente que vive de ello ha podido crecer notablemente. También lo ha hecho, sin embargo, el de timadores que utilizan engaños y las redes sociales para erigirse en expertos. Aunque en el mundo de la inversión también está ocurriendo. Por desgracia, sus métodos funcionan bastante mal y suelen hacer perder dinero a los usuarios por dos vías: el cobro del servicio y la apuesta.

El camino para llegar a ser un pronosticador profesional no es fácil. Tampoco lo es para ser un gestor de fondos o un experto en inversiones. Aunque el camino de ambos parece estar conectado. En ambos casos, el objetivo es batir al consenso actual del mercado. En los bursátiles pronosticar bien el movimiento al alza o a la baja del precio de la acción, que es la suma de todas las transacciones realizadas por inversores de todo el mundo. Para las apuestas deportivas es pronosticar al alza o a la baja (también) la cuota de la casa de apuestas.

Al final, el trabajo de un tipster resulta sencillo: encontrar aquellos elementos que superen los promedios en cada caso. Lo último es mejor explicarlo. Cualquier cuota que pone una casa de apuestas se compone de dos elementos. El primero, es un filtro estadístico con todos los datos acumulados y promediados acerca la probabilidad de que algo vaya o no vaya a suceder. Y luego el ajuste que produce el propio mercado con el volumen de apuestas que sube o baja la cuota.

LAS MEDIAS QUE UTILIZAN LAS CASAS DE APUESTAS SON MALAS APROXIMACIONES

Un par de ejemplos pueden servir, empecemos por el baloncesto: queremos apostar a que un jugador va a anotar ciertos puntos. Por término general, la casa de apuestas ofrece una línea, que suele coincidir con la media de puntos del jugador por partido, y luego una cuota en la que elegir si anotará más o menos. El trabajo del tipster es descubrir si el jugador en cuestión hará mejor o peor partido que lo nos tiene acostumbrado. Lo mismo puede aplicarse para el caso de puntos de un equipo, rebotes, goles o incluso para ganador o perdedor.

Para muchos profesionales eso se puede descubrir con complejos sistemas matemáticos. Aunque normalmente esa afirmación suele estar vacía. Al fin y al cabo, por muy bueno que uno sea en determinadas materias es muy difícil obtener mejores datos, y darles un tratamiento más riguroso, que la propia casa de apuestas. Sin embargo, eso no implica que sea imposible. Una de las mejores opciones que tenemos es la información en cada partido y saber donde mirar. Un nuevo ejemplo, aunque nos salgamos del tema, puede ayudar a comprender lo que se quiere decir.

Hay un viejo dicho que expone el mal funcionamiento de las medias: si yo me como dos pollos tú ninguno, la media dice que nos hemos comido uno cada uno. Pero tu te morirás de hambre y yo no. ¿Cómo aplicarlo a las apuestas? Sencillo. Ahora apostemos quién comerá más si se sirven dos nuevos pollos. La casa de apuestas pondría el hándicap en un pollo cada uno, la media, pero la realidad es que todos apostaríamos a que en igualdad de condiciones yo comería menos y tú más. Al final, las medias son confusas porque no reflejan bien la realidad. En especial, cuando hay muy pocos datos.

SER TIPSTER ES TAN RENTABLE COMO SER UN GRAN INVERSOR

Por ello, en el análisis estadístico las medias se suavizan con otra infinitud de figuras. Pero las casas de apuestas no lo ajustan así. La varianza o la desviación típica no suelen tener efecto, por ejemplo, en el caso de los puntos de jugadores. Entonces, el apostador profesional debe descubrir este tipo de tips para sacar rédito. Un punto en el que la cosa se complica y la información es fundamental. Por ejemplo, un partido contra tu exequipo motiva. Pero si vienes de una lesión jugarás y forzarás menos. Un partido cómodo puede hacer que la estrella tenga más descanso y sean otros menos habituales los que jueguen más minutos mejorando sus medias.

En definitiva, existen infinidad de factores a tener en cuenta. El trabajo del tipster es conocer todos ellos a base de experiencia, ver partidos y conocer el día a día de los equipos. Luego entran en funcionamiento miles de variables más a tener en cuenta como el de ‘la mano caliente’, tras varios aciertos podemos creernos demasiado buenos y arriesgar más. Y obviamente perderemos más. La cabeza fría es el mejor amigo para apostadores profesionales, inversores y gestores. Además, si no sale bien, siempre se puede invertir en las compañías de apuestas deportivas, de las que bastantes cotizan en bolsa, y aprovecharse de que la banca siempre gana.

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