domingo, 03 julio 2022

Alaska y el fracking, las alternativas al petróleo de Putin, Maduro y Arabia Saudí

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Estados Unidos está jugando un papel clave en la geopolítica mundial usando el petróleo como ariete de batalla. Joe Biden se ha propuesto erradicar las malas relaciones internacionales que dejó Donald Trump para acercarse a las potencias petroleras, como Venezuela y Arabia Saudí. El presidente de Estados Unidos trata ahora de levantar las sanciones al país suramericano, pese a las acusaciones de financiar actividades ilegales y establecer un régimen feroz contra la oposición. Las últimas conversaciones se han saldado con la liberación de estadounidenses presos en el país, mientras se acercan aún más las posturas con Arabia Saudí. Todo por las durísimas sanciones impuestas a Rusia por invadir Ucrania.

Estados Unidos será así el asistente energético de la Unión Europea, reticente a cortar el grifo del gas y el petróleo ruso. Pero no se puede estar en misa y repicando. Si la UE fuera fuerte y evitara mostrar públicamente sus debilidades hace días que hubiera cerrado todo acuerdo con Rusia y Bielorrusia, incluido la compra de gas y petróleo de Vladimir Putin.

EEUU USA EL PETRÓLEO PARA FORTALECER SUS RELACIONES EN VEZ DE MIRAR POR LOS CONSUMIDORES

Pero en vista de los acontecimientos, Europa necesita encontrar alternativas y pronto a su gran dependencia del gas ruso, cuyo nivel alcanza el 40% total de la demanda, más de 106.000 millones de euros diarios. Por el momento, no hay intención de cortar esta relación al menos hasta final de año, mientras se seguirá pagando este montante a Putin y continuar financiando sus guerras. Una decisión completamente incomprensible ante los posibles crímenes de guerra que está cometiendo el ejército ruso en Ucrania.

Y es que, existen alternativas al gas y el petróleo ruso, pero la UE se empeña en estos momentos de graves dificultades en mantener su política verde y ecologista. Entre ellas, se encuentra el fracking, tan denostado desde la crisis de 2008 y una solución, aunque fuera temporal, para paliar la posible escasez. La obtención de gas y petróleo de esquisto mediante la fractura hidráulica vuelve a fructificar a estos precios del oro negro. Este sistema es rentable cuando el precio del barril supera los 50 dólares y a los niveles actuales, con el oro negro en los 113 dólares, podría ser la fuente energética de la UE sin tener que depender de terceros, como hasta ahora.

ESPAÑA PROHÍBE EL FRACKING PESE A TENER RESERVAS PARA 70 AÑOS

Para ello, el Gobierno y Bruselas deberán modificar sus propias normativas. En España, son las comunidades las que tienen potestad para decidir si se abren o no al fracking, pero el Gobierno quiere prohibirla por completo. Ahora, con el petróleo en niveles cercanos a los máximos históricos, los consumidores ven como los precios se han disparado de media más de un 7% y las previsiones apuntan que en los próximos meses la inflación alcanzará los dos dígitos. Serían subidas del 10% e incluso hay quien apunta a incrementos del 20%, adentrándose en el peligroso escenario de la estanflación.

Sin crecimiento y precios disparados la economía se dirige a un escenario de elevadas tasas de paro debido al cierre de empresas. Es un escenario de muy difícil solución y en la que hay que acometer fuertes recortes de gasto.

ESPAÑA PODRÍA AMINORAR SU DEPENDENCIA ENERGÉTICA

España ha preferido enterrar la maquinaria del fracking, como también hizo con los depósitos de gas que quizá hubieran servido ahora para paliar o amortiguar los elevados precios, al menos en la Península. También se ha negado a explorar el subsuelo de la zona de Asturias, que podría albergar gas para los próximos 70 años.

Si Biden no actúa, el Congreso lo hará

Sin embargo, la única forma de extraerlo es mediante la fractura de agua y arena. Según los cálculos realizados en 2013 por la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración y Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo, el montante hubiera alcanzado los 700.000 millones de euros con los precios de entonces. Ese mismo año, el Gobierno de Rajoy dejó la puerta abierta a esta actividad, pero ésta se cerró con la llegada del PSOE. Las pocas empresas que operaban en España dejaron la actividad hacia 2017.

ALASKA, EL TERRITORIO QUE GUARDA 2.400 MILLONES DE BARRILES DE PETRÓLEO

En Estados Unidos, energéticamente independiente, podría explorarse la posibilidad de abrir los yacimientos de Alaska. Sin embargo, la irrupción del fracking y la regulación han impedido el desarrollo de los pozos petrolíferos en una de las zonas más frías de la tierra. Ahora, con la crisis energética, los senadores escogidos por este remoto estado americano han abanderado las sanciones energéticas contra Rusia, incluida la prohibición de comprar el petróleo y el gas de Putin.

Entre ellos se encuentra los senadores Lisa Murkowski y Dan Sullivan. “La gran mayoría de los estadounidenses no quieren que sus dólares financien la terrible guerra de Rusia contra Ucrania. Si Biden no actúa, el Congreso lo hará“, ha enfatizado. Lo dijo hace dos semanas, antes de que la Casa Blanca prohibirá la importación de las materias primas energéticas rusas.

Según los datos de la Agencia de la Energía de Estados Unidos, Alaska y la costa californiana necesitan entre 300.000 y siete millones de barriles mensuales traídos de Rusia, pese a que la materia prima se encuentra bajo sus pies. De hecho, la refinería más importante de este estado ya no importaba el oro negro de Moscú.

En cifras, Alaska podría suministrar 2.400 millones de barriles, pero apenas aporta a la economía cerca de medio millón al día. Esta cantidad representa tan solo el 25% de la producción de hace 40 años. Los políticos del estado, sentados en el Congreso, Senado y Ayuntamientos, han instado a Biden a levantar el veto contra la producción de crudo en la zona, pero el presidente estadounidense ha emprendido un peligroso camino al dar alas a Venezuela, y arrodillarse ante los petrodólares de Arabia Saudí, históricamente el principal aliado de EEUU en Oriente Medio.

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