sábado, 02 julio 2022

La especulación agita Berkeley con el fantasma de la nuclear de fondo

Las acciones de Berkeley son una montaña rusa. Desde febrero los títulos de la compañía australiana vuelven a dispararse. Una agitación fruto de la especulación provocada por el fantasma de la energía nuclear que recorre de nuevo Europa, en un contexto marcado por la crisis energética. Sin embargo, los varapalos administrativos y judiciales recibidos en los últimos meses no son muy esperanzadores para el desarrollo de su negocio en la mina de Retortillo (Salamanca), su único proyecto en España.

Desde finales del año pasado la volatilidad se ha apoderado de la minera australiana. Las acciones de Berkeley en la bolsa española caen en picado con las malas noticias en torno a los permisos de actividad y se disparan sin motivo aparente, más allá de la especulación sobre un posible giro positivo hacia la energía nuclear. De esta manera, la compañía se revaloriza desde febrero más de un 40% y se sitúa en los 0,2 euros por título que no alcanzaba desde finales de noviembre.

La razón principal es el posible cambio de etiqueta de la energía nuclear en Europa. Bruselas ya abrió la puerta en febrero a considerar a esta energía como verde debido a los elevados costes de materias primas como el gas, así como el petróleo y la amenaza de su escasez por el conflicto internacional en el que está involucrado Rusia, uno de los principales países exportadores. En medio de la guerra y la preocupación por la inflación y el aumento de los costes energéticos, la Comisión Europea pretende considerar al gas y a la nuclear como energías sostenibles necesarias para la transición ecológica.

NUCLEAR, LÍNEA ROJA PARA ESPAÑA

De hecho, países como Francia, China o Estados Unidos cuentan con una potente rede de centrales nucleares o piensan reforzarla en los próximos años. Medidas para depender en menor medida de las coyunturas globales en torno a la energía. Y parece ser que es esta la fe que ven algunos inversores en Berkeley para seguir apostando por los títulos de la compañía, además de los inversores cuya única misión es especular y sacar una buena tajada antes de que la empresa toque fondo en España. Sin embargo, la energía nuclear es una de las líneas rojas que desde el Gobierno han mantenido en los últimos meses y no parece que la situación vaya a cambiar por ahora.

Si bien España tiene cinco centrales nucleares y cuenta con siete reactores activos, el cierre de todas las plantas está previsto en el Plan Nacional Integral de Energía y Clima. A través de esta estrategia, el gobierno formado por PSOE y Unidas Podemos prevé clausurar las centrales nucleares entre 2027 y 2035. Por lo que, a pesar del giro dado por Bruselas para calificar de sostenible y verde a la energía nuclear, no parece que España vaya a cambiar su postura al respecto por el momento.

Asimismo, los varapalos tanto judiciales como administrativos que lleva acumulando la multinacional en los últimos meses no han hecho más que sucederse. A finales de diciembre de 2021, el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) dirigido por Teresa Ribera asestó el “no” definitivo al proyecto de explotación de la mina de uranio salmantina de Berkeley. Una resolución que causó indignación en la compañía australiana, que aseguró recurriría administrativamente.

VARAPALO JUDICIAL

No solo desde la Administración se ha llevado negativas para desarrollar su actividad, sino que recientemente también ha obtenido respuestas no deseadas por vía judicial. Así, el Tribunal Superior de Castilla y León estimó el pasado 23 de febrero el recurso presentado por el Ayuntamiento de Villvieja de Yeltes para declarar nula una de las autorizaciones de Berkeley para verter aguas residuales sobre los cauces de varios ríos en su término municipal y en el de Retortillo.

Una sentencia que sostiene que el permiso concedido en 2016 por la Confederación Hidrográfica del Duero a la compañía no es válida para la autorización de vertidos de aguas residuales. Algo que afecta de manera directa a la minera, que tendría que volver a someter a evaluación de impacto ambiental la totalidad del proyecto que mantiene en Salamanca, su único negocio en España.

Según la propia compañía, este proyecto de Retortillo vale 530 millones de dólares (unos 470 millones de euros). En 2020 sus títulos se dispararon en el mercado de valores hasta un 187%, alcanzando los 0,64 euros y en 2021 su valor bursátil se hundió por las constantes negativas administrativas al desarrollo de su actividad. Ahora la volatilidad se ha adueñado de la minera en España, empujando su cotización gracias a la especulación de inversores que buscan rentabilidad a sus posiciones ante un escenario poco optimista.

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