martes, 29 noviembre 2022

BBVA sufre un revés por la FED y revive su pasión turca

BBVA pone en juego su ataque a la fuerte resistencia de los 5,5 euros. El banco presidido por Carlos Torres no ha podido perforarla en la jornada anterior y siembra las dudas sobre si podrá atacarla de nuevo debido a las tensiones geopolíticas y a la dejadez del Banco Central Europeo a la hora de subir tipos para atajar la inflación.

La falta de movimientos del organismo europeo, cuyo mandato único es la estabilidad de los precios en niveles cercanos al 2%, está provocando serios daños a la banca doméstica o con fuerte presencia en el Viejo Continente.

Y es que, la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco de Inglaterra han emprendido el camino de las subidas de tipos de interés en un 0,5% y un 0,75%, respectivamente. Incrementos notables tras años de inmovilismo y una inflación desbocada y que alcanza niveles no vistos desde hace cuarenta años.

LA SUBIDA DEL DÓLAR HUNDE A LA LIRA

El dólar ha comenzado a fortalecerse frente al euro, pero también y de forma significativa contra la lira, que vuelve a desplomarse a zonas de mínimos históricos. Este hecho junto con las restricciones impuestas por el Gobierno de Erdogan, ha hecho mella en el negocio turco del BBVA, que sólo percibirá un total de 42 millones de euros en dividendos, mermando así los ingresos de la entidad vasca. Y es que, sólo podrá repatriar el 10% del total de la retribución a los accionistas. Si bien, el debilitamiento de la lira favorece la opa sobre el Garanti, del que controla el 49,85%. De esta forma, la depreciación rebajaría el coste de la opa a 1.600 millones, unos 600 menos desde el anuncio.

Los problemas en Turquía no se centran únicamente en la divisa. Las relaciones entre Turquía y el Gobierno de Vladimir Putin comienzan a mirarse mal en el mercado ante las posibles represalias de Occidente. Y es que, su perfil en la invasión de Rusia a Ucrania ha hecho saltar las alarmas en el mercado. El país no permite la entrada de los buques de la OTAN hacia el Mar Negro.

LA INVASIÓN DE RUSIA A UCRANIA AFECTA A BBVA DE FORMA INDIRECTA

Esta guerra, además, está teniendo efectos también en la macroeconomía turca. La inflación en el combustible del país alcanza el 50%. Así, la lira turca se ha hundido un 5% desde la invasión y es dependiente de las importaciones de energía. El país puede comprar petróleo ruso, pero se expone a entrar en la lista negra de Estados Unidos, ya que no se ha comprometido a dejar de sufragar los gastos de Putin.

Erdogan

Las consecuencias de la guerra son desastrosas para la economía de Erdogan. No hay turismo y el déficit aumenta por los elevados precios energéticos. Así lo ha expuesto JP Morgan en un análisis sobre los efectos de la guerra. Según la entidad financiera estadounidense, Turquía duplicará su déficit, al 2,2% del PIB, mientras que la inflación podría alcanzar el 35,7%, mientras la balanza comercial presenta un déficit del 140% por la factura energética. En concreto, casi el 11% de las importaciones de Turquía provienen de Rusia, hasta alcanzar un peso del 3,4% del PIB.

JP MORGAN RETIRA SU CONSEJO DE COMPRA SOBRE BBVA

Así las cosas, los analistas de JP Morgan han dado la espalda al BBVA por primera vez en meses tras mantener un perfil inversor «neutral» desde sobreponderar. El precio se recorta con fuerza, hasta los 6,2 euros, si bien presentaría un potencial alcista del 19%.

Pese a la situación, Turquía continúa recortando los altos tipos de interés para tratar de impulsar el crecimiento. La estrategia funcionó el pasado año, pero a costa de perjudicar su saldo de exportaciones e importaciones. Actualmente, los tipos de interés en Turquía alcanzan el 14%. La teoría económica apunta que el sistema iría bien siempre y cuando el saldo exportador fuera positivo y se tuviera un férreo control sobre la deuda y el déficit. Sin embargo, Erdogán está descuidando estos dos pilares fundamentales a la hora de pedir financiación.

TURQUÍA QUEMA SUS RESERVAS CON LA INFLACIÓN DESBOCADA

Previsiblemente, Turquía no cambiará su forma de hacer y evitará realizar nuevas alzas de los tipos de interés. La última vez que lo hizo cambió por completo el organigrama del Banco Central turco, que tira de sus reservas internacionales a la hora de amortiguar la caída de la moneda local. Es decir, está realizando justamente lo que ha prohibido a BBVA.

Según las estimaciones de JP Morgan, Turquía habría vendido cerca de 20.000 millones de dólares en diciembre, mientras que soltó otros 3.000 millones en enero. Con la tensión bélica en Ucrania y el alza de los combustibles, pudiera ser que el movimiento fuera infructuoso. Y es que, estas semanas ha vuelto a vender otros 5.000 millones.

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