miércoles, 29 junio 2022

Meliá se adentra en un mar de dudas y sólo con una tabla de salvación

Meliá Hotels International ha sufrido su peor caída del año, con un desplome de casi el 10% que le sitúa en zonas cercanas a los 6,9 euros por título.

El desplome se ha registrado tras una doble lectura de sus resultados. La compañía ha triplicado los ingresos trimestrales con respecto a los primeros tres meses del año pasado, mientras que el beneficio ha caído un 31% respecto al mismo periodo de 2019, hasta los 271,4 millones de euros.

El grupo hotelero no consigue alcanzar los niveles previos a la pandemia, según los números facilitados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Eso sí, apunta a una “significativa” recuperación en los primeros tres meses del año, tras superar el impacto de la sexta ola y un fuerte volumen en las reservas diarias.

MELIÁ SALE DE PÉRDIDAS, PERO NO ES SUFICIENTE

Los gastos de explotación se han disparado en un 94,1% con respecto a un año antes, hasta los 246 millones de euros. El resultado bruto de explotación (Ebitda) ha registrado una cifra positiva de 22,7 millones de euros, frente al resultado negativo de 51,2 millones de 2021. La liquidez supera los 310 millones de euros.

Meliá

La compañía ha asegurado que el ingreso medio por habitación se ha recuperado en abril en relación al mismo mes de hace dos años, cuando el turismo no se vio afectado por la pandemia.

Asimismo, de cara al verano las reservas en España se sitúan por encima de las de hace tres años, pero esta tendencia positiva se tiene que plasmar en los próximos trimestres y aún hay cierta incertidumbre por la invasión de Rusia a Ucrania, así como los elevados precios energéticos, que encarecerán los vuelos. A su juicio, este primer trimestre será el último con un resultado neto negativo.

LA CORRECCIÓN DE MELIÁ ERA ESPERABLE, PERO NO TRAS LOS RESULTADOS

Con todo, el mercado atiende únicamente a los datos y da de lado a las perspectivas de la compañía. En los últimos meses, Meliá se había disparado más de un 30% en Bolsa ante las expectativas de un buen arranque del ejercicio. Según ha destacado Diego Morín, analista de IG Markets, “era esperable una cierta corrección en el mercado, donde los inversores han podido recoger beneficios”. Pese a la caída, Meliá aún registra una subida superior al 10% desde el inicio del año, aunque el retroceso le lleva a los máximos registrados en el mes de marzo.

Era esperable una cierta corrección en el mercado, donde los inversores han podido recoger beneficios

Sin embargo, esta caída se ha producido en un momento crucial para el valor. En plena presentación de resultados y con cifras que no superan las de 2019. Para Morín, habrá que esperar a los números y el balance de los próximos dos trimestres, con la expectativa de una “mejoría de la demanda”, ha indicado a preguntas de INVERSIÓN.

LOS OBJETIVOS DE MELIÁ SE MANTIENEN PARA EL 2022

Las cifras de ingresos respecto a 2020 no han servido como revulsivo si se comparan con las de 2019. Además, “las pérdidas también se reducen en un 54% frente al mismo periodo de 2021”, ha sostenido Morín. A juicio del experto, “Meliá podría seguir cumpliendo sus objetivos de 2022” tras un buen arranque de la temporada estival iniciada con la Semana Santa.

A nivel técnico, Meliá “traía un movimiento positivo, siendo el nivel técnico importante, rompiendo la estructura de rango lateral del último año“. La pérdida de los 7,4 euros ha llevado a la acción a testear los 6,8 euros. Este nivel no es el clave para la hotelera. Perderlo podría derivar en nuevos descensos hacia la zona de los 6,5 euros. Para alcanzar esta cota, el retroceso adicional sería de casi el 10%. Esta nivel es crucial al tratarse de un soporte importante. En caso de ceder este nivel, pondría rumbo a los 5,6 euros por título, es decir, una caída potencial del 20% respecto a los niveles actuales, un escenario poco probable dadas las previsiones actuales en la compañía.

LOS NUEVE EUROS POR ACCIÓN, UN POSIBILIDAD MUY REAL

No obstante, al haber mantenido los soportes por el momento, los inversores podrían mirar de nuevo a los 7,4 euros, convertido ahora en una resistencia de mercado. En caso de volver a consolidar este nivel, podría dirigirse a una primera barrera en los 8 euros y buscar posteriormente los 9 euros y nuevos máximos anuales.

Para ello debe cumplirse la premisa anunciada por la propia hotelera: marzo debe ser el punto de inflexión para iniciar una sólida y acelerada recuperación. Por el momento, se espera una alta demanda de cara al verano, pero está aún por ver quién se llevará el gato al agua en un sector que registrará una fuerte competencia hotelera en las ciudades con las aplicaciones tecnológicas. Airbnb tiene aún mucho que decir.

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