miércoles, 30 noviembre 2022

Los cuatro jinetes del apocalipsis anuncian el fin de fiesta en Wall Street

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Los bancos centrales dominan y marcan el devenir de las Bolsas. El dinero fácil ha inundado el mercado, pero ¿ha servido para algo? ¿Se han corregido los errores del pasado? Los últimos comentarios de la gran banca de inversión y los datos de Estados Unidos muestran un escenario aún más complejo respecto a la crisis de 2008. Y es que, el sector inmobiliario, el mejor termómetro de la economía, muestra una situación inusual.

Por un lado, la banca ha contenido el crédito, al menos en España, y no se han registrado financiaciones del 100% de forma indiscriminada. La limitada oferta de inmuebles está disparando los precios y la demanda actúa con rapidez por el temor a quedarse sin techo. Por el otro, los tambores de una formación de una burbuja en el sector. Por ahora, la viviendas que mueven el mercado son de segunda mano y apenas hay construcción nueva.

LOS PRECIOS INMOBILIARIOS APUNTAN COMO MÍNIMO A LA CONTRACCIÓN

El motivo de estos elevadísimos precios, que se acercan a niveles no vistos desde 2008, no es otro que la falta de suelo. Y no, la demanda no está dispuesta a alejarse de las ciudades, al menos por ahora. Asimismo, en Barcelona se están registrando fuertes subidas dentro del negocio inmobiliario, como en la compraventa de hoteles, debido también a la escasez de oferta.

Este mismo escenario se registra en otros sectores. El automovilístico, por ejemplo, está disparando los precios de los coches usados a razón de entre 4.000 y 5.000 euros debido al fuerte retraso en los pedidos por la falta de microchips. Lo mismo está ocurriendo en la alimentación, con escasez de materias primas como el maíz y el trigo, que podrían derivar en una nueva crisis alimentaria especialmente en África. En los supermercados se están notando notables incrementos de los alimentos elaborados con estas materias primas.

LOS BANCOS CENTRALES SE PASARÁN DE FRENADA

No será un escenario coyuntural o cortoplacista, según asegura el Banco Central Europeo. La institución gobernada por Christine Lagarde cambia completamente el paso al asegurar ahora que habrá subidas del precio del euro entre este mismo mes de junio o bien julio. El gran interrogante es el ritmo de las subidas de estas tasas. El consenso del mercado apunta a un 0,25%, mientras hay analistas y economistas que creen que irá un paso más allá con un aumento del 0,5% y dejar los intereses en el 1% en verano para cerrar el año entre el 2,5% y el 3%.

Este primer jinete del apocalipsis irrumpirá así en unas pocas semanas. Y lo hará en forma de un BCE salvador, un papel que ya surtió efecto a finales de julio de 2012 con la famosa y lapidaria frase de Mario Draghi: «Haré lo que tenga que hacer, y créanme, será suficiente para preservar al euro». Los mensajes contradictorios de la actual cúpula del BCE ponen en duda las decisiones. La peor de ellas sería iniciar una abrupta subida de tipos de interés mientras remite la inflación. De este escenario huyen todos los expertos. «Si se pasa de frenada, el BCE puede meter en serios problemas a la economía», han apuntado a preguntas de INVERSIÓN.

«Los bancos centrales marcan los ciclos desde hace más de tres décadas», ha sostenido Juan Pablo Gil Gómez, jefe de Estrategia de XTB. El incremento de los tipos de interés será tan rápido que no tendrá efectos inmediatos en la economía real, según ha apuntado, pero provocará «un parón en el consumo«. En este sentido, la cuestión será si la economía entra en recesión o estanflación. Para Gil Gómez, la inflación volverá a caer en los próximos meses y ya se han visto los máximos.

LA INFLACIÓN REMITIRÁ PERO LOS ALTOS TIPOS DE INTERÉS HARÁN MELLA

A su juicio, la temida inflación galopante «no» ha venido para quedarse y «remitirá en los próximos meses«, pero los bancos centrales se pasarán incrementando el precio del euro. Un error que ya se cometió en 2008, en plena crisis financiera derivada de las subprime, y que generó un empeoramiento de la economía. Gil cree que los bancos centrales se echaran sus flores cuando las tasas de inflación se comparen a nivel interanual, pero sin embargo los daños serán estructurales y vendrán acompañados de burbujas en activos.

El siguiente jinete se centra en la deuda y las primas de riesgo. Una vez los tipos de interés escalen cotas, las primas de riesgo de los países más endeudados se dispararán frente a la de Alemania. Los bonos de España a diez años pagan 117 puntos básicos más respecto al alemán a ese mismo tiempo, con una rentabilidad del 2,04% a cierre de la jornada del viernes. Grecia vuelve a ser el peor país pese al rescate, las reformas y recortes de hace una década. Pero la gran preocupación se centra de nuevo en Italia, dirigida por el expresidente del BCE, al ostentar una prima de riesgo de 211 puntos básicos.

LA PRIMA DE RIESGO, LA PREOCUPACIÓN DE SIEMPRE

Una crisis de deuda y con la Bolsa en tendencia bajista podría provocar un fuerte incremento del oro, el activo refugio por excelencia. También hacia ciertas materias primas, especialmente de alimentación dado que la invasión de Rusia a Ucrania va camino de enquistarse.

Estos dos caballeros de la muerte en los mercados se sumarían a otros dos que están haciendo estragos. El primero de ellos es la deuda de mayor riesgo -high yield-, cuyas emisiones se están disparando con las subidas tempranas de la Reserva Federal de Estados Unidos. Su prima de riesgo es del 50%. El miedo a financiarse a tipos más elevados en las próximas emisiones han disparado este tipo de deuda de empresas y Estados. Sin embargo, no todas las empresas y Estados podrán hacer frente a los pagos en un futuro si la economía se seca y el dinero inteligente vuelve a seleccionar los activos cuidadosamente.

Se trata de una inversión de mayor riesgo, en la que los inversores no sólo pueden perder el 100% de lo invertido porque este tipo de deuda funciona en los mercados secundarios con productos derivados complejos, muy similares a los de la deuda subprime de 2008 y que se llevó por delante todo el sistema financiero tal y como se había conocido hasta entonces. Repetir el pasado suele ser uno de los errores en los que vuelve una y otra vez la economía. Además, los expertos consultados advierten de los nuevos productos que saldrán a los mercados y a la economía real en los mercados. «Habrá que leer esta vez y con mucha atención todas y cada una de las líneas de la letra pequeña, como ya está ocurriendo con los préstamos hipotecarios», han señalado.

LAS EMPRESAS ZOOMBIES BUSCARÁN FINANCIACIÓN

Y es que, en esta deuda high yield hay empresas zoombies, sobrevaloradas, y que podrían sucumbir a la nueva situación de subidas de tipos de interés. Se trata de empresas mayoritariamente tecnológicas que han consumido numeroso capital y no son capaces de presentar beneficios.

No podrán pedir financiación, o está saldrá muy cara, y tendrán que cerrar las puertas

«El ocaso de estas empresas será similar al del estallido de la burbuja tecnológica del 2000», han sentenciado las mismas fuentes. Habrá algunas firmas del sector que superarán con creces este escenario, pero otras se quedarán por el camino. «Y no serán pocas», han advertido. Y es que, durante la última década se ha buscado rentabilidad en empresas con perspectivas de alto crecimiento, pero algunas llevan ya años en el mercado sin presentar números verdes. «No podrán pedir financiación, o está saldrá muy cara, y tendrán que cerrar las puertas», han sostenido.

LA FIESTA DEL DIVIDENDO, EN MÁXIMOS HISTÓRICOS

El cuarto en discordia es el uso que han dado las empresas de Wall Street y en Europa al dinero de la Reserva Federal durante la última década. La gran parte ha ido a parar a programas de recompra de acciones y el pago de dividendos, sin que los números de las compañías hayan acompañado en este crecimiento. Amazon es un ejemplo de ello. Con una caída del 30% desde el inicio del año, la cúpula comandada por Jeff Bezos ha realizado un split para dividir el precio de las acciones y tratar de atraer a los pequeños inversores con precios reducidos. Asimismo, ha puesto en marcha un programa de recompra por valor de 10.000 millones de dólares para levantar la cotización.

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Recompra de acciones y pago de dividendos en el S&P 500, en máximos históricos

Los expertos de Yardeni han elaborado un informe sobre estos hechos. A cierre del año pasado, la recompra de acciones y pago de dividendos alcanzó un máximo histórico en el S&P 500, con un total de 1,04 billones de dólares, un 57% por encima de lo realizado en el punto más álgido de la burbuja de 2007. Este índice de Wall Street es el más seguido por todos los inversores del mundo y sus movimientos anticipan la tendencia.

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Recompra de acciones y pago de dividendos en el S&P 500, en máximos históricos en el primer trimestre de 2022

De hecho, según muestran en su análisis, en el primer trimestre de este 2022, la recompra alcanzó un nuevo máximo histórico, mientras el índice caía con fuerza en mayo.

MAQUILLAR LOS RESULTADOS REALES CON RECOMPRAS DESDE 2009

Gran parte de esta subida protagoniza durante la primera parte del año es directamente proporcional al pago de dividendos y recompra, no porque las empresas hayan mejorado sustancialmente sus resultados. De hecho, las recompras y retribuciones al accionista equivalen al 80% de todo el movimiento, según Yardeni.

¿Qué sectores han realizado estas recompras y pago de dividendos? Las telecomunicaciones, tecnología, consumo y banca han sido los que más han invertido en esta operativa. De hecho, las entidades financieras han rebajado drásticamente su rentabilidad durante este primer trimestre del año. Otros, como utilities e inmobiliarias, han prescindido de estos pagos y operaciones para aguantar los precios de las acciones. Desde 2009, las empresas del S&P 500 han inyectado artificialmente el dinero de los bancos centrales para disparar las acciones. En concreto, 6,88 billones de dólares. La fiesta parece que ha terminado.

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