sábado, 03 diciembre 2022

Luces y sombras de una Enagás inmersa en la carrera renovable para sostener su dividendo

Enagás ha registrado unos resultados por debajo de lo que esperaba el mercado. Los menores ingresos regulados, el aumento de los costes operativos por la inflación y el menor rendimiento de Tallgrass (su filial estadounidense) están siendo un lastre para la gasista, que busca liderar la carrera por la transición energética y así ayudar a mantener un dividendo que algunas entidades creen que debería recortar.

«El efecto del límite de facturación al precio regulado de las energéticas ha sido uno de los grandes perjuicios en el sector. Mientras las cotizadas asumen el coste del incremento de los precios del gas sin que puedan repercutirse totalmente en la factura de sus clientes, reducen enormemente el margen operativo con el que cubrir el resto de partidas de la cuenta de resultados. A pesar de ello, la compañía no ha revisado a la baja su guía por lo que debemos esperar que cumpla al cierre del ejercicio», explica a Inversión.es Darío García, analista del bróker XTB.

El experto considera que, pese a los problemas reflejados en la cuenta de resultados del primer semestre del año, la situación no supone necesariamente un riesgo para que la compañía cumpla con su plan. Uno de los principales motivos es la relevancia que desde Enagás están dando a las energías renovables y la reciente operación de Amancio Ortega comprando el 5% de Enagás Renovables a través de su sociedad inversora Pontegadea.

«La entrada como el segundo accionista más grande del dueño de Inditex puede ayudar a pensar que el plan de cuatro años se puede cumplir. Sobre todo, porque en la actualidad se ha iniciado una «carrera espacial» hacia las energías renovables y el autoabastecimiento energético para evitar la dependencia energética que vive Europa en la actualidad», asegura García.

ENAGÁS PONE FE EN EL HIDRÓGENO PARA MANTENER EL DIVIDENDO

Con el nuevo plan estratégico la compañía realizará cuantiosas inversiones en el terreno de las renovables, siendo el hidrógeno verde el principal protagonista. De los 2.775 millones de euros que Enagás pretende invertir de cara al año 2030, 690 millones irán destinados a las infraestructuras de hidrógeno renovable, que incluye los principales proyectos de transporte como HyDeal (Asturias y Castilla y León) y Catalina (Aragón y C. Valenciana), así como a las conexiones a la red de transporte y a la investigación y desarrollo de nuevos almacenamientos de hidrógeno.

Se trata de un plan para lograr el autoabastecimiento energético que puede ayudar al sostenimiento de su dividendo, su mayor impulso en el mercado pero cada vez más costoso de mantener. Y es que, la firma que dirige Arturo Gonzalo Aizpiri se ha situado en los últimos años como una de las más atractivas para los inversores por su retribución al accionista. Así, la alta rentabilidad por dividendo que ofrece Enagás (+9%) es su mayor baza bursátil, situándose como el segundo valor del índice en este aspecto actualmente, y la que mantiene su posición dentro del Ibex 35.

Según el plan estratégico de la compañía, la intención es mantener la retribución hasta 2026, no solo sin reducir el precio a pagar por acción, sino aumentándolo un 1%, hasta los 1,74 euros por título a partir de este año. «Mientras no haya cambios en su plan estratégico ni en su guía de ingresos y beneficios, los inversores deben mantener la perspectiva de que la compañía mantendrá tanto la rentabilidad por dividendo como el pay-out sobre los beneficios«, indica el analista.

LAS DESINVERSIONES PUEDEN AYUDAR

Pero esta decisión también ha cosechado escepticismo entre algunas voces del mercado como la gestora estadounidense JP Morgan, que mostró sus dudas en un informe a mediados de julio respecto al plan de la gasista, ya que aseguraban que los inversores esperaban un recorte en el dividendo ahora. Desde Bloomberg Intelligence también se han pronunciado recientemente respecto a las perspectivas de Enagás para este 2022.

En este sentido, creen que la debilidad de su crecimiento podrían suponer dificultades para cumplir con las previsiones de ingresos netos ajustados a finales de año. «La reducción de los rendimientos permitidos en sus activos regulados españoles aumenta la dependencia de Enagás de las inversiones en el extranjero, donde el crecimiento puede debilitarse a medida que Tallgrass limita los dividendos para priorizar las inversiones en nuevos proyectos», destacan los expertos de la firma de análisis.

Pero los expertos creen que el apalancamiento puede reducirse en lo que queda de año, dado que se han completado las ventas de GNL Quintero (Chile) y de una participación parcial en Enagás Renovable. «Esto puede ser clave para sostener el pago de dividendos de la compañía y el plan de inversiones a medio plazo en un contexto de disminución de las rentabilidades reguladas en España y de crecimiento limitado de los dividendos de los asociados», aseguran.

Sin embargo, con los beneficios regulados en España disminuyendo y los rendimientos en Norteamérica ralentizándose, la reorganización de la cartera puede inclinar su exposición geográfica y su financiación hacia Europa. Los analistas creen que en esta zona «el impulso de la diversificación del suministro de gas y la maduración de los proyectos de gas verde podrían dar lugar a oportunidades de crecimiento a mediados de la década».

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