lunes, 28 noviembre 2022

Wall Street y el Ibex 35 juegan con la peligrosa trampa de los bancos centrales

Algunos inversores en Wall Street y en el Ibex 35 aún tienen esperanzas en los rebotes propiciados por los bancos centrales, como ha ocurrido con la última subida de tipos de interés en Estados Unidos y en la Eurozona. Sin embargo, los indicadores adelantados de la economía real, que van por detrás de los mercados financieros, ya muestran un deterioro grave y preocupante. El Ifo alemán, uno de los más adelantados, ha dejado una clara tendencia bajista a lo largo del año, así como la inversión de las curvas de tipos de la deuda. Todo apunta a un fin de ciclo alcista, quizá el más pronunciado de toda la historia y que habría tenido una duración de más de una década.

Las compañías no reducen precios, pero al mismo tiempo desincentivan el consumo

No obstante, ni las autoridades ni todos los bancos centrales hablan de recesión. Es más, su mensaje es más tranquilizador, como si el frenazo económico no ocurriera a nivel mundial. Sin embargo, los indicadores muestran un deterioro rápido de la economía, dando fin así al ciclo alcista. Uno de estos factores se centra en el índice de los consumidores que ofrece semanalmente la Universidad de Michigan. Desde junio, el índice se sitúa por debajo de los 50 puntos, un nivel que muestra una fuerte contracción y por tanto el inicio de una recesión, como está ocurriendo en Estados Unidos.

EL BCE INCENTIVA LA INFLACIÓN

El índice muestra una confianza deprimida debido a la fortísima inflación que se está comiendo literalmente los ahorros de los hogares estadounidenses. En España, por ejemplo, los consumidores están recurriendo a créditos rápidos y al consumo para poder llegar a fin de mes, mientras las familias más vulnerables son de nuevo los peor refugiados ante esta estanflación, una palabra que apenas se escucha ahora cuando se ha presentado en la Eurozona y en Estados Unidos, con niveles de precios no vistos en los últimos 40 años.

Asimismo, el consumo en bienes de equipo y duraderos se está recortando drásticamente. La industria lo achaca a un problema de desabastecimiento por falta de chips, mientras han disparado los precios de sus productos a pesar del descenso de la mayoría de materias primas. Y es que, ante esta situación de incertidumbre, las compañías no reducen precios, pero al mismo tiempo desincentivan el consumo. Esta es una de las consecuencias de la trampa que han provocado los bancos centrales desde hace una década.

Los tipos de interés al consumo se han disparado, y provocan un mayor estrés en las finanzas de los hogares y empresas. Endeudarse con unos tipos de interés del 20% en caso de impago, como ocurre con las tarjetas revolving, tal y como publicó el Banco de España. De esta forma, los estragos de la inflación, provocada en España por el destope del precio del MWh en julio del pasado año, entre otros factores, son mayores que los propios de una recesión. Y es que, según algunos cálculos, la subida de precios se estaría comiendo literalmente el 20% de la renta disponible de los hogares, cuyo consumo se centra casi exclusivamente en productos de primera necesidad.

PRECIOS DISPARADOS CON LA PANDEMIA Y SIN ELLA

Los bancos centrales aseguran que subiendo los tipos de interés de forma drástica y rápida pueden aplacar la inflación. Sin embargo, esto sólo ocurre en un escenario económico normal, con una crisis exclusivamente del lado de la demanda. Sin embargo, la crisis viene por el lado de la oferta.

Los precios comenzaron a dispararse aún cuando la demanda era estable. Y es que, el parón económico de 2020 provocó que numerosas compañías llevaran a cabo reestructuraciones desmedidas, como el desguace de barcos mercantes e incluso cruceros antes de lo previsto. Sin embargo, las restricciones no son eternas y fabricar un barco en este momento puede tardar años. Asimismo, se dispararon los precios de los fletes y de reserva de contenedores por el mismo motivo. No obstante, los precios de los contenedores se ha desplomado casi un 80% respecto a los máximos, pero se sigue poniendo como excusa el cuello de botella o la falta de algunos componentes para mostrar la evidencia: la demanda no es tan elevada como se esperaba en este 2022.

Consecuencia de todo ello, los Gobiernos prosiguen aplicando la estrategia del gasto y deuda para solventar el problema. No es más que un maquillaje. La realidad es que los fondos europeos, tan esperados en España, están llegando con cuenta gotas y aún falta por conocer si su destino no es un nuevo episodio de despilfarro, como ocurrió con el Plan E de José Luis Rodríguez Zapatero en 2008.

LA FED Y EL BCE HAN INCUMPLIDO EL MANDATO

Y es que, pese a la vigilancia de Bruselas, es el Gobierno quien lo está repartiendo a su discreción. Los anunciados PERTE, de miles de millones de euros, aún no se han activado en su mayoría; y los proyectos que se han puesto en marcha apenas han recibido unos cientos de millones. Mientras, el reloj de la estanflación ya ha comenzado a correr.

Christine Lagarde, presidenta del BCE
Christine Lagarde, presidenta del BCE

Los bancos centrales, además, están más centrados en salvar los números de las economías más endeudadas que aplicar soluciones complejas. Así, por ejemplo, el Banco Central Europeo tan sólo ha cambiado sus compras. Vende bonos alemanes para comprar deuda italiana y española, o bien deja de comprar deuda segura para evitar que la prima de riesgo de España e Italia vuelva a alcanzar niveles preocupantes. Sin embargo, esta medida tiene un límite, el mismo que la paciencia de alemanes, países nórdicos y Austria. «¿Por qué debemos salvar de nuevo a países que aún no han hecho los deberes una década después?», es una de las preguntas y reflexiones que aparecen en comentarios de renombrados foros económicos.

De esta forma, el arma secreta del BCE consiste en continuar la inundación de liquidez en el mercado. Una solución que alimenta la inflación como la gasolina al fuego. Esta herramienta podría ser válida en 2012, porque a cambio de conceder el dinero los países debían responder con reformas. Si bien, éstas no se realizaron en la debida profundidad.

DRAGHI Y LAGARDE, RESPONSABLES DE LA SITUACIÓN ACTUAL

El BCE de Christine Lagarde ha incumplido desde hace ya tres años todas las exigencias debidas al romper con sus mandatos, el principal de ellos es la estabilización de los precios entorno al 2%. La media de la Eurozona supera en más de 4 veces este nivel. Asimismo, permite el endeudamiento exacerbado en España, con más de 300.000 millones desde que Pedro Sánchez llegó al poder, mientras se piden ahora sacrificios a la población para reducir el consumo de electricidad.

Una de las consecuencias de la falta de credibilidad de las instituciones es la falta de confianza de los inversores. En cualquier empresa seria, Lagarde hubiera tenido que dimitir del cargo o bien ser cesada de inmediato. Pero esto es la Europa de amiguetes, donde se ha querido lavar la cara a un expresidente del BCE, como Mario Draghi, para evitar el borrón en el expediente por la caída de Italia.

Draghi fue reconocido como el salvador del euro. «Whatever it takes», aseguró hace justo una década. Sin embargo, estas palabras son las que nos han traído ahora hasta aquí. Tan sólo ha comprado tiempo y dejado hacer todo a los Gobiernos con tal de levantar a la Eurozona de una de su primera recesión.

EUROPA BUSCA EL FIN DE LA INVASIÓN RUSA A CUALQUIER PRECIO

Ocho años tardó el euro en fundirse y 20 años después todo apunta a que no hay herramienta alguna para dar un golpe de timón de un barco sin rumbo y a la deriva. No hay brújula ni tampoco un capitán al frente de una catarata que amenaza no sólo a los periféricos de Europa sino también al corazón de la misma. Por este motivo, se está buscando una solución a la desesperada en Rusia, con una entrevista personal de Scholz con Putin.

Y es que, los niveles de endeudamiento respecto a 2012 son estratosféricos, con déficits incontrolables y con la máquina del BCE de fabricar billetes a pleno rendimiento para comprar todo tipo de deuda para evitar una hecatombe. Sin embargo, la recesión y la disparada inflación ya han aparecido en Estados Unidos.

No hay ahora cheques en blanco y cabe recordar que en España hay elecciones el próximo año. En este sentido, cabe esperar que la fiesta del gasto público terminará una vez se convoquen los comicios generales, a finales del próximo 2023. A partir de ahí, habrá que adoptar medidas, se culpará de todo a Putin -como hasta ahora- y se seguirán sin hacer las reformas necesarias, como la laboral, fiscal y de las pensiones.

EL GOBIERNO DE ESPAÑA BUSCA AHORA VOTOS

El Gobierno, para evitar perder votos, no sólo ha entregado 400 euros a los jóvenes que cumplan 18 años este 2022, sino que planea subir las pensiones al mismo nivel que la inflación, con las nóminas mensuales en máximos históricos. Además, los funcionarios continuarán exentos de los recortes, mientras éstos recaen especialmente en los autónomos -más de 10.000 menos en este pasado mes de julio, la mayor sangría de la historia para este mes-.

El euro, además, ha perdido toda credibilidad frente al dólar por el BCE al llegar a ceder la paridad, frente al 1,6 que llegó a cotizar hace apenas un año. Si en 2008 se hablaba de la extinción del euro, en 2022 las razones aún son de mayor peso para ello. Y es que, la compra eterna de deuda sencillamente es una quimera.

Con todo, el Ibex 35 tan sólo cede un 7% desde el inicio del año, pese a que las previsiones apuntan de un fuerte oleaje de cara al otoño y principios de 2023. Los inversores alcistas mantienen sus posiciones y los cuidadores están realizando su trabajo a la perfección. La sostenibilidad viene por los programas de recompra de acciones y los fuertes dividendos que se están pagando, especialmente en bancos y eléctricas.

EL IBEX 35 AÚN PODRÍA BAJAR MÁS POR EL BCE

Sin embargo, el ciclo alcista ha concluido y cualquier rebote que se registre en el mercado será una trampa para incautos. Por el momento, la tendencia del selectivo español es claramente bajista, con una pauta de máximos y mínimos decrecientes e incapaz de acercarse a los 10.000 puntos que se registraban antes del estallido de la pandemia.

La tensión en Wall Street es aún peor. El primer semestre se ha saldado con una pérdida del 20%, con dos trimestres consecutivos de caídas en el PIB, la última cifra del -0,9%. La FED se ha entregado a los mercados en vez de a la economía, como marca su mandato, y ha comenzado a subir los tipos de interés para tratar de hundir la demanda. Cabe destacar que el 70% del PIB de EE UU depende directa o indirectamente del consumo de los hogares.

La estrategia de la Reserva Federal y del BCE pasa por una entrada en recesión, provocar una bajada de precios en las empresas y rezar para que salga bien. En caso contrario, como que las empresas de productos básicos no bajen los precios, la situación será muy preocupante. Allí no hay seguros ni habrá rescates, aunque sí están mejor preparados que en Europa. Y ya se sabe, si Estados Unidos estornuda, Europa coge pulmonía.

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