jueves, 06 octubre 2022

Telefónica cuenta con poco margen para mejorar su mala calificación crediticia

Telefónica sigue inmersa en su estrategia de desinversiones para lograr reducir su deuda y mejorar el ratio de apalancamiento. Las agencias de calificación mantienen la deuda de la teleco que preside José María Álvarez Pallete en niveles preocupantes, cercanos a lo que se considera como bono basura. A pesar de las últimas operaciones de venta de activos, la compañía sigue presionada por factores externos tanto del mercado nacional como del internacional. Una situación que para algunos analistas deja a Telefónica con poco margen de maniobra para mejorar su calificación crediticia.

La última operación de venta de activos para la reducción del todavía enorme pasivo con el que cuenta la compañía se conoció hace a penas unos días. Telefónica está planeando vender su filial de fibra en Perú, PangeaCo, al fondo de capital riesgo estadounidense KKR. Se trata de una venta que rondaría los 500 y los 1.000 millones de euros en estimaciones de analistas, en base a operaciones similares que la teleco ha realizado con sus negocios de fibra en Colombia o Chile, también vendidos a KKR en los últimos dos años.

Se trata de una desinversión más para continuar con el proceso de adelgazamiento patrimonial y así reducir la deuda que a fecha de 31 de junio alcanza los 28.817 millones de euros. Telefónica tendrá que seguir con este proceso para disminuir su apalancamiento, mientras el contexto económico marcado por la inflación y las subidas de tipos, así como por un mercado nacional extremadamente competitivo mantienen la presión sobre la teleco.

EL MERCADO NACIONAL Y LA VOLATILIDAD DE LAS DIVISAS DEJAN POCO MARGEN A TELEFÓNICA

La situación para la compañía española es compleja y las principales firmas de calificación crediticia conservan aún sus ratings cercanos al bono basura para la deuda que Telefónica tiene colocada en el mercado. En este sentido, algunos expertos creen que la teleco poco puede hacer a corto plazo para mejorar la valoración que las agencias S&P Global Ratings, Fitch y Moodys mantienen sobre ella.

Esto se debe fundamentalmente a factores económicos en diferentes mercados donde opera, especialmente en países sudamericanos donde tiene una fuerte presencia. «La baja calificación crediticia triple B de Telefónica tiene poco margen de maniobra, teniendo en cuenta las continuas presiones en el mercado nacional y la volatilidad de las divisas en América Latina», explican los analistas de Bloomberg Intelligence en un reciente informe.

Los expertos consideran que, tanto las ventas de infraestructuras, como la joint venture que posee en Reino Unido junto con Liberty Global e InfraVia Capital Partners han estabilizado las métricas crediticias principales. Sin embargo, aseguran que «las empresas de calificación prefieren flujos de caja estables y diversificados, aumentando la brecha entre los ratios declarados por la empresa y el apalancamiento con carga completa».

Asimismo, aunque la compañía tiene las herramientas para ir reduciendo la deuda, existen algunos factores que lastran el proceso en el que la teleco lleva inmersa desde el año 2011, cuando Pallete entró en la compañía. «Telefónica tiene la capacidad de reducir la deuda lentamente por medios orgánicos, pero el menor flujo de caja y los elevados arrendamientos operativos son los principales puntos de presión en la actualidad», concluyen los expertos.

EL RETO DE MANTERNER UN AMBICIOSO DIVIDENDO

Si la situación es complicada, también hay que sumar la atractiva remuneración al accionista que desde la compañía están dispuestos a seguir manteniendo como pilar estratégico para la captación y retenimiento de inversores. Es un reto ambicioso el de la teleco, cuyo dividendo posee una de las mayores rentabilidades del mercado y superior al que presentan las remuneraciones de sus homólogas europeas.

La compañía abonará un dividendo en efectivo de 0,30 euros por acción con cargo a 2022, siendo el primer pago de 0,15 euros por título en diciembre de este ejercicio y el segundo, del mismo importe, en junio de 2023. Así lo confirmó a finales de julio la compañía en la presentación de resultados. De este modo, mientras que la rentabilidad de la retribución al accionista de Telefónica alcanza el 7%, la media de las compañías del sector en Europa ronda el 4,6%.

Es por ello que las recientes operaciones en materia de desinversión ayudarán a mantener el nivel de remuneración al que se ha comprometido la compañía de telecomunicaciones. Así lo consideran los analistas, que ven en la última venta del negocio en Perú un paso positivo en su estrategia de reducción de deuda y de mantenimiento del dividendo.

«Aunque la operación es pequeña en importe, resalta una vez más la estrategia de Telefónica de compartir el esfuerzo inversor en despliegue de infraestructura de fibra y 5G al tiempo que pone en valor y monetiza parte de sus activos; estrategia que reduce el perfil de riesgo del grupo, permite reducir deuda y mantener la visibilidad del dividendo«, aseguran los analistas de Bankinter.

Así las cosas, las nuevas dificultades a las que se enfrenta la teleco, enmarcadas en un contexto inflacionario y de incertidumbre, suponen un mayor obstáculo en la estrategia de la compañía que dirige José María Álvarez Pallete. Sin duda la reducción de deuda y el mantenimiento de un dividendo atractivo será un reto complejo al que tendrá que hacer frente en los próximos meses.

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