jueves, 06 octubre 2022

La deuda hunde a Grifols: sin suelo y pone en riesgo los mínimos de 2013

Grifols no encuentra suelo aún pese a desplomarse más de un 23% desde el inicio del año. Los malos resultados semestrales y su elevado apalancamiento han desatado las alarmas en un valor venido a menos. La cotización de la acción se sitúa en mínimos no vistos desde enero de 2013 y si no logra cortar la hemorragia las caídas aún pueden elevarse a los dos dígitos, hasta niveles inferiores a los 12 euros por acción.

Y es que, los inversores no creen en las perspectivas ni tampoco en los análisis que apuntan a subidas del 100%, como ha calculado la firma de análisis Berenberg hace apenas unas semanas. La atención se centra en los números contantes y sonantes, y un beneficio de apenas 144 millones de euros con un apalancamiento de nueve veces no es precisamente la mejor tarjeta de visita para entrar en el valor. A largo plazo, Grifols trata de volver a abonar el dividendo a los accionistas, un hecho que sólo se realizará, según la promesa de la compañía liderada por la familia Grifols, cuando el endeudamiento se reduzca a cuatro veces, es decir, más de la mitad del registrado a cierre de junio.

La capitalización de la compañía es demasiado elevada respecto al beneficio

«La capitalización de la compañía es demasiado elevada respecto al beneficio», han considerado varios analistas financieros consultados por INVERSIÓN. A su juicio, la cúpula directiva, capitaneada por Raimon Grifols Roura y Victor Grifols, «deben dar un nuevo y definitivo golpe de timón» para poder devolver la confianza en un valor que capitaliza más de 7.500 millones de euros. Pese al crecimiento en la producción y captación de plasma, la compañía no ha logrado plasmarlo en forma de resultados.

GRIFOLS SE ENFRENTA A AKO CAPITAL EN LOS MERCADOS

El mercado apunta a una valoración estratosférica desde los niveles actuales, pero la realidad es que ha borrado desde hace tres semanas toda tendencia alcista. El mercado se tomó la rendición de cuentas como una rendición de la compañía sumida en un mar de deuda y sin atisbo de un salvavidas. Ante esta situación, AKO Capital, el fondo oportunista más bajista en Grifols, ha incrementado su apuesta contra el fabricante de hemoderivados el pasado 1 de agosto, hasta alcanzar el 0,92% del capital. En cuanto al análisis técnico, Grifols ha roto la media de 50 sesiones, así como un descenso con un volumen bajo, en mínimos de hace dos años, una señal que se podría interpretar como la formación de suelo, pero sin poder aventurar si aún lo ha realizado.

Grifols

Las caídas en Bolsa están motivadas a su fuerte apalancamiento por los gastos en la compra de la alemana Biotest. Éstos se han disparado un 38% respecto al cierre del ejercicio anterior. La catalana dirigida por la familia Grifols evitó dar estos datos al mercado durante el primer trimestre del año al no ser obligatoria su publicación, pero era el preludio de la mala racha de las cuentas.

De hecho, el beneficio semestral se ha hundido un 46% respecto a los 266 millones registrados durante los primeros seis meses del pasado año. Los datos que gustaron al mercado fueron los ingresos, de 2.810 millones, de enero a junio, mientras que el Ebitda ajustado también complació a los analistas.

UN ESCUDO EN SU DEUDA PERO EN UN ESCENARIO DE ALTOS TIPOS DE INTERÉS

Asimismo, la farmacéutica tiene un escudo ante las continúas subidas de tipos de interés actuales en Estados Unidos. Y es que, el 65% de su deuda está a tipo fijo, con el mayor vencimiento en 2025. Sin embargo, esta refinanciación será una nueva lucha titánica en la cúpula, ya que se prevé que los tipos continúen altos los próximos dos años. Será una prueba de fuego en el mercado, más cuando la última financiación se ha tenido que incluir como deuda por la norma contable, junto con el pago de unos intereses muy elevados al fondo de Singapur (GIC).

Por el momento, los analistas no pierden la esperanza y mantienen ese precio objetivo en los 24 euros por acción, aunque está por ver cuándo volverán a verse esos niveles. Y es que, la actual situación que atraviesa Grifols es inherente al sector, aunque sus comparables están realizando un buen año. Las subidas en Takeda rondan el 20% desde enero y todo ello tras bajar su beneficio un 39% en el primer semestre del año respecto al mismo periodo del año anterior.

La compañía catalana confía y así lo reitera en cada una de sus presentaciones que volverá a repartir dividendo si se cumple el objetivo de apalancamiento en 2024. Para ese año, IG Markets indica que podría situarse en las 3,63 veces. No obstante, hay dudas sobre si podrá conseguirlo. Por ahora, hay un margen de año y medio para tratar de ver si Grifols se encamina a la senda correcta para poder reducir su nivel de endeudamiento. Y es que, el objetivo es ambicioso. Por ahora, el precio de la acción se codea con niveles no vistos en nueve años y no hay visibilidad en el mercado para poder afirmar una pronta vuelta.

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