jueves, 06 octubre 2022

Banco Santander pierde el favor de los inversores, pero mantiene el soportazo

Banco Santander pierde a Amundi como accionista de referencia al reducir su participación por debajo del 3%. Según el registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Amundi ha bajado su posición al 2,881%, controlando indirectamente cerca de 483,89 millones de acciones, unos ha reducido su participación en Banco Santander por debajo del 3% del capital, con lo que ha perdido su condición de accionista significativo de la entidad, según reflejan los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Banco Santander ha tanteado de nuevo niveles cercanos a los mínimos del año, pero tiene aún el potencial alcista intacto

La gestora francesa ha reducido su posición en Santander del 3,004% al 2,881%. En concreto, posee indirectamente 483,89 millones de acciones, unos 1.166 millones de euros al cierre de la jornada de este martes. Entre los accionistas principales de Banco Santander se encuentran BlackRock, con el 5,426%; Norges Bank, con un 3,006%; y Dodge & Cox, que entró en junio con una posición indirecta del 3,038%.

Ana Botín, presidenta de Banco Santander
Ana Botín, presidenta de Banco Santander

La venta de Amundi ha tenido una lectura negativa para el mercado debido a que Banco Santander es la entidad financiera más expuesta a las subidas agresivas de la Reserva Federal y del Banco de Inglaterra. Por esta razón, la cotización de la acción está hundida, pero aún resiste el envite bajista. El recorte del precio, un 18% desde enero, ha sido paulatino a lo largo del año, pero con una clara tendencia bajista, con máximos y mínimos decrecientes hasta los 2,34 euros por título, tocados en julio.

BANCO SANTANDER, ANTE SU SOPORTE CLAVE

Desde entonces, el banco cántabro ha respetado este soporte, pero no es el nivel clave. Éste se sitúa en los 2,27 euros por acción, un «soportazo» que en caso de perderse podría derivar en una fuerte corrección hacia el nivel de los 2 euros e incluso a posiciones más bajistas. De esta forma, la caída potencial a corto plazo en caso de ceder este nivel sería cercana al 17% desde los niveles actuales.

Sin embargo, respetar esos mínimos anuales marca también la posibilidad de volver a recuperar parte del terreno perdido. No obstante, la tendencia solo cambiaría a partir de los 2,68 y 2,7 euros por acción, nivel de resistencia que ha perforado con facilidad a la baja, pero con el que ha chocado durante las últimas semanas sin poder superarlo.

Por esta razón, los analistas consultados por INVERSIÓN consideran que la firma presidida por Ana Botín está más cerca de dar un mayor disgusto a los inversores que alegrías. La caída de agosto ha sido una de las claves en un mes tradicionalmente bajista para las Bolsas, debido especialmente al gasto en vacaciones de los ahorradores. En este mes de septiembre, Banco Santander ha tanteado de nuevo niveles cercanos a los mínimos del año, pero sin llegar a las posiciones de julio, motivo por el que es posible un fuerte rebote una vez que el próximo jueves el Banco Central Europeo vuelva a entrar en escena para contener la inflación.

UNA RECESIÓN NECESARIA, PERO CON LA INCERTIDUMBRE DE LA ESTANFLACIÓN

El escenario nombrado es el de una «recesión necesaria» para retirar liquidez del sistema. Sin embargo, no es una recesión al uso, donde no existe demanda y la oferta se reduce por la falta de ésta. En esta situación económica, más parecida a una estanflación, la demanda se reduce tan sólo ligeramente, mientras se detrae el consumo debido a la fuerte subida de precios. Por tanto, las familias demandan menos crédito y tiran de ahorro, llegando a consumirlo por completo. Mientras tanto, otras familias piden prestado para poder hacer frente a las deudas, pero los bancos no están por la labor de incrementar los ratios de morosidad y los departamentos de riesgos trabajan sin descanso para aprobar o denegar las peticiones.

Con este escenario, Banco Santander no se podría beneficiar de las subidas de la FED, como tampoco del Banco de Inglaterra. Y es que, sin petición de crédito, la actividad se seca. Ha ocurrido en el sector inmobiliario de Estados Unidos desde el pasado mes de marzo. Los precios estratosféricos de las viviendas ha ahuyentado por completo la demanda, pero el daño viene por la escasez de una oferta casi inexistente. Sin mover el dinero no se genera intereses ni tampoco comisiones ni la contratación de productos asociados. Pero se mantiene a raya uno de los indicadores que más preocupan al mercado: la morosidad.

LAS SUBIDAS DE TIPOS SE LE INDIGESTA A BANCO SANTANDER

Con toda la incertidumbre en este mes de septiembre y ante la llegada de un frío invierno sin gas, la banca podría estar a punto de vivir un nuevo castigo tras un inicio de año esperanzador. Y es que, por norma general, las subidas de tipos de interés llegan en época de bonanza, con pleno empleo y un dinamismo económico al alza. Sin embargo, la mayoría de sectores en España apunta ya a la contracción, mientras en Estados Unidos y Reino Unido se sitúan en recesión, un escenario que también se cierne sobre Alemania.

Aún así, los analistas mantienen cierto optimismo en el valor. Algunos de ellos, como Jefferies, llegan a apostar por una revalorización de casi el 100% para el largo plazo. Asimismo, el consenso de analistas se decanta entre comprar o sobreponderar la acción, a la espera de un rebote que no termina de cuajar en el mercado. «Mientras se respete el nivel de los 2,27 euros por acción, Banco Santander tiene aún proyección alcista», han sostenido las fuentes consultadas. Asimismo, «el potencial de subida permanece intacto», destacan.

También está afectando la marcha del euro no sólo a la entidad financiera cántabra sino a la banca española en general. De nuevo, las mismas fuentes destacan que un incremento de la morosidad obligaría a una mayor provisión, y por tanto una caída del beneficio.

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