jueves, 01 diciembre 2022

AKO Capital desangra a Grifols tras alcanzar mínimos de diez años

AKO Capital ha cerrado la mayor posición bajista en Grifols desde hace cuatro años. Los fondos e inversores oportunistas han desangrado al fabricante de hemoderivados durante estos últimos meses con un desplome sin precedentes en la cotización de la catalana. AKO Capital, único fondo con más del 0,5%, ha rebajado su exposición al menos por debajo del 0,2%, si es que no ha vendido la totalidad de los títulos, tal y como recogen los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Tras este castigo es difícil pensar que Grifols volviera a ver niveles más bajos

El fondo de inversión ha hecho su agosto a costa de la compañía catalana, que hunde un 47% en Bolsa desde el inicio del año y un 73% desde los máximos de 2020. El sector, no obstante, registra un tono dispar. Y es que, las comparables de Grifols, como Tanaka, registran unas pérdidas del 14% respecto al comienzo de este 2022 y un 23% desde los máximos de 2020.

GRIFOLS, A EXPENSAS DE LA AGRESIVIDAD DE LOS BANCOS CENTRALES

Los niveles actuales de Grifols, no obstante, invitan al optimismo de cara a los próximos años, siempre y cuando logre controlar su abultado problema de deuda. «A los precios de ahora, sería una oportunidad de entrada a largo plazo«, han sostenido fuentes del mercado consultadas por INVERSIÓN. De hecho, podría mostrar un rebote de cara al cierre del trimestre tras la capitulación de los bajistas, que no ven más recorrido a la baja para la empresa.

No obstante, la agresiva acción de los bancos centrales presionará a empresas endeudadas, como Grifols, cuyo nivel de endeudamiento alcanza las nueve veces. El compromiso de los Grifols es bajarlo hasta las cuatro veces en 2024, un objetivo complicado debido a su situación financiera.

Grifols

Con todo, el mercado ha castigado duramente a la empresa, que se hunde un 11% en las últimas cinco jornadas, y se muestra como el segundo peor valor del Ibex 35, tan sólo superado por las pérdidas de Fluidra. En plena debacle, Grifols trató de contener la sangría en el mercado con la contratación de directivos y un nuevo compromiso para reducir la deuda. No obstante, el anuncio parece vacío y no convence al mercado. El suelo parece no verse, aunque ha respetado por el momento la cota de los 8,7 euros hasta en dos ocasiones.

GRIFOLS, CON LA DEUDA EMPEZÓ TODO

El principal problema no es tanto que Grifols informe de sus problemas de deuda cada seis meses, al saltarse dos presentaciones de resultados este 2022. Ni a cierre del primer trimestre ni tampoco del tercero dará información al mercado sobre sus resultados. Estas rendiciones de cuentas son opcionales, según la legislación española, pero se ha visto como una falta de transparencia en un momento crítico para la empresa catalana. El pasado lunes aseguró que realizará este streeptease a partir del próximo año, un hecho que tampoco ha tranquilizado al mercado.

Hace tan sólo dos años, la compañía era un imán para la inversión. Meses antes de la pandemia, la empresa catalana era la estrella en el Ibex 35 y también en Wall Street. Los tiburones se lanzaron a la compañía de hemoderivados, que se disparó un 20% en el último tramo del 2019.

La inversión por aquel entonces sumaba en los ADR más que Banco Santander, Telefónica y BBVA juntos en Estados Unidos, hasta un total de 2.100 millones de dólares. Las alegrías se tradujeron después en beneficios, al superar la cota de los 30 euros por acción. Desde entonces, Grifols no ha hecho nada más que dar tumbos en Bolsa hasta los 8,8 euros con los que cerró el pasado viernes.

Para algunos expertos, este castigo ha supuesto un fuerte descalabro inesperado, pero creen que aún hay margen de maniobra para salir adelante y volver a tener a los inversores de su lado. No obstante, esto se conseguirá una vez que las cifras dadas a conocer a los cierres trimestrales se materialicen, y no con anuncios de grandes fichajes.

LA VORACIDAD POR LAS COMPRAS PASAN FACTURA A GRIFOLS

Para llegar a esta situación, Grifols ha realizado compras como si no hubiera un mañana. La adquisición de la alemana Biotest ha sido la más peligrosa al elevar aún más su nivel de endeudamiento, con un opa por 1.100 millones de euros, para tratar de afianzar su expansión en Europa; así como la entrada estratégica del fondo soberano de Singapur, GIC, que exige un alto interés por el préstamo concedido.

Y todo ello, pese a que el modelo de negocio de Grifols es rentable. Genera flujos de caja positivos, abre nuevos países, como Egipto, mientras se refuerza en Estados Unidos, cuidando que los mexicanos puedan donar su plasma en la frontera. Pero la deuda de Grifols es un auténtica losa en este sepulcro bursátil.

Por el momento, la recomendación más extendida es alejarse de los títulos hasta volver a ver rebotes y recuperación de niveles clave, como la zona de los 11 euros. Sin embargo, comprar ahora, como apuntaría la opinión contraria, supondría una ganancia del 25%, un riesgo beneficio que algunos expertos creen que podría ser una buena opción para los niveles actuales. «Tras este castigo es difícil pensar que Grifols volviera a ver niveles más bajos», han sostenido fuentes del mercado.

NIVELES MÍNIMOS, UNA PUERTA A LA ESPERANZA

Y es que, los grandes accionistas han perdido más de 6.500 millones desde los máximos del año, un desplome aún mayor si se tienen en cuenta los máximos de 2020. Numerosos accionistas están atrapados en el valor. Por el momento, AKO Capital ha sido de los pocos que se han beneficiado de toda la caída, al entrar en los 21,5 euros por acción y salir por debajo de los 9. Esta práctica consiste en alquilar acciones de una compañía a un inversor o inversores particulares o institucionales, venderlos en el mercado y devolverlos en un tiempo pactado. En el momento de la recompra, el fondo obtiene como ganancia la diferencia entre el precio de venta y el de compra.

Por ahora, el resto de inversores espera que se materialicen y concreten los planes de Grifols, mientras que los analistas de Bankinter aconsejaron vender los títulos, con un precio objetivo de 15 euros por acción. Además, S&P ha rebajado la nota de la compañía. Por ahora, no hay visibilidad, pero quizá por ello haya oportunidad y el mercado tenga descontado que lo peor ha pasado.

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